Agroactiva

Mismo manejo, más rendimiento: el INTA impulsa inoculantes editados que rinden un 6% más en soja

En la megamuestra del agro, el organismo presentó microorganismos mejorados genéticamente que potencian la fijación de nitrógeno sin alterar la rutina en el lote, y logran reducir en un 22% las emisiones de óxido nitroso

5 Jun 2026

La transición hacia una agricultura más sustentable sumó un hito en la última edición de Agroactiva. Allí, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó sus principales líneas de innovación biotecnológica, entre las que se destacan los avances en el desarrollo de microorganismos editados genéticamente para optimizar la eficiencia de los inoculantes agrícolas.

El foco del desarrollo está puesto en el nitrógeno, un elemento crítico para la producción pero condicionado por la coyuntura. "La fertilización nitrogenada representa un costo creciente para los productores, está expuesta a la volatilidad internacional de precios y condiciona la rentabilidad agrícola", explicó Nicolás Ayub, investigador del INTA-Conicet en el Instituto de Genética e IABIMO del INTA.

Frente a este escenario, los bioinsumos surgen como una oportunidad estratégica. La propuesta del equipo de investigación consiste en aplicar edición génica sobre los microorganismos que ya se utilizan en los cultivos para potenciar su capacidad de fijar nitrógeno de manera biológica. Hasta el momento, los ensayos en soja muestran resultados contundentes: incrementos de rendimiento de hasta el 6% y una reducción cercana al 22% en las emisiones de óxido nitroso, uno de los principales gases de efecto invernadero de origen agrícola. Ambos logros responden directamente a una mayor eficiencia en el aprovechamiento biológico del recurso.

Mismo manejo, mayor potencia

Uno de los mayores atractivos del desarrollo es que su incorporación no altera la rutina del productor en el lote. "No hay que modificar el manejo. Se utilizan los mismos inoculantes y la misma metodología de inoculación que se emplea actualmente; simplemente se mejoró la genética del microorganismo. El paquete tecnológico es más potente, pero el uso sigue siendo exactamente el mismo", afirmó Ayub, trazando un paralelismo histórico: "La historia reciente del agro argentino muestra que cuando una tecnología mejora el margen del productor y simplifica su trabajo, el campo la adopta rápidamente. La siembra directa y el silo bolsa son dos ejemplos claros".

Nicolás Ayub, investigador del INTA-Conicet. Fuente: INTA. 

Este avance marca un cambio de paradigma en el mejoramiento biológico del sector. Según detalló el investigador, mientras que históricamente los esfuerzos de edición genética se concentraban en los cultivos y en los animales, los últimos hitos técnicos y regulatorios conseguidos por el INTA permiten ahora optimizar los desarrollos biológicos que interactúan con ellos, abriendo la puerta a mejoras generacionales año tras año.

Liderazgo internacional y proyección de mercado

La tecnología empleada posiciona de manera competitiva al país en los mercados más exigentes. Al tratarse de inoculantes editados genéticamente, son considerados técnicamente como non-GMO (no transgénicos), dado que no incorporan genes de otras especies.

"La Argentina ya consiguió desarrollos científicos y aprobaciones regulatorias que la posicionan como referente internacional en el impulso de inoculantes editados genéticamente", subrayó Ayub. Estos avances, que ya han recibido reconocimientos internacionales, prometen no solo transformar el mercado de los biofertilizantes y biocontroladores a corto plazo, sino también abrir nuevas líneas de aplicación biotecnológica en áreas tan diversas como la biorremediación ambiental, la producción de alimentos y la microbiota humana o animal.

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