FAO

Entre la calma y la presión: señales de ajuste en el mercado de alimentos

Aunque el índice de Precio de Alimentos se mantuvo estable en mayo, el repunte de cereales y azúcar y las proyecciones de menor producción anticipan un escenario más ajustado para la campaña 2026/27

10 Jun 2026

El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO se mantuvo prácticamente estable durante mayo de 2026, al promediar 130,8 puntos. Esta aparente calma en el indicador general, que apenas retrocedió un 0,2% respecto de abril, aunque se ubica un 2,9% por encima del nivel de hace un año, responde a un juego de compensaciones: la marcada caída en las cotizaciones de los aceites vegetales logró contrarrestar el fuerte repunte en los sectores del azúcar y, especialmente, de los cereales.

Sin embargo, detrás de esta estabilidad mensual se esconden dinámicas que generan preocupación de cara a la campaña 2026/27. Las primeras proyecciones de la FAO anticipan un quiebre en la tendencia de crecimiento, con caídas tanto en la producción global como en el comercio internacional de cereales para el próximo ciclo.

Cereales y azúcar lideran las subas, presionados por el clima y los costos

El Índice de Precios de los Cereales trepó un 2,6% mensual y un 5% interanual, impulsado por el encarecimiento global de los combustibles y los fertilizantes, junto con crecientes complicaciones climáticas en regiones productoras clave. En el caso del trigo, el valor del cereal subió un 3,4% en el mes y un 7,8% respecto de mayo de 2025. Según la FAO, el principal factor de presión es la expectativa de cosechas significativamente menores en los principales países exportadores. El caso más crítico se observa en Estados Unidos, donde el trigo de invierno registra una de las peores condiciones de las últimas décadas, llevando al Hard Red Winter a cotizar un 28% más que hace un año.

El maíz avanzó un 1,9%, sostenido por una firme demanda de importación y una menor disponibilidad en Brasil y Estados Unidos. Por su parte, el arroz subió un 2,7%, apuntalado por alertas meteorológicas en Asia y por el impacto de los altos costos logísticos.

Por fuera de los granos, el azúcar registró un salto del 7,5%. Este movimiento responde a que los ingenios en Brasil están destinando una mayor proporción de la caña a la producción de etanol en detrimento del azúcar, a lo que se suman las preocupaciones por el impacto del fenómeno de El Niño sobre la productividad en India y Tailandia.

Los aceites vegetales actúan como contrapeso

En sentido opuesto, el Índice de Precios de los Aceites Vegetales cayó un 4,6%, interrumpiendo la racha alcista que mantenía en lo que va de 2026. El aceite de palma lideró las bajas, en un contexto de débil demanda global. En el caso del aceite de soja, el escenario fue dual: mientras la fuerte demanda para biocombustibles sostuvo los valores en América del Norte, el ingreso estacional de la cosecha sudamericana terminó presionando los precios a la baja.

En el segmento de proteínas, el mercado de la carne se mantuvo prácticamente estable (+0,1%), ya que la firme demanda de carne vacuna por parte de China y Estados Unidos compensó la caída en los precios del cerdo, impulsada por una mayor oferta desde la Unión Europea. Los lácteos, en tanto, retrocedieron un 0,5%, arrastrados principalmente por la baja de la manteca. En el caso de la leche entera en polvo, el comportamiento fue mixto: los leves incrementos en Oceanía fueron contrarrestados por caídas en Europa, en un contexto de menor demanda por parte de China y niveles de oferta global holgados.

Cambio de escenario para la campaña 2026/27: producción en baja

La principal advertencia del último informe de Oferta y Demanda de la FAO apunta a un escenario más ajustado para el próximo ciclo. Se prevé que la producción global de cereales en 2026/27 caiga un 2% interanual, hasta ubicarse en 2.982 millones de toneladas, una contracción liderada por una menor cosecha de trigo. Esta caída impactará de forma directa en el comercio internacional, que se reduciría un 0,3% hasta las 507,2 millones de toneladas. Según el organismo, el incremento previsto en los embarques de maíz y arroz no alcanzará a compensar la menor oferta exportable de trigo y cebada.

El panorama se complejiza al analizar el consumo y las reservas. A pesar de la menor producción, la utilización mundial de cereales seguirá creciendo, aunque a un ritmo más moderado del 0,6%. En paralelo, los stocks globales caerían un 0,3%, lo que dejaría la relación stock/consumo en torno al 31,7%.

Incertidumbre geopolítica y logística

Desde la FAO advierten que, si bien el abastecimiento global continúa mostrando resiliencia, persisten riesgos estructurales. Entre ellos, la inestabilidad en rutas marítimas clave, en particular las tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz, podría afectar la disponibilidad y el costo de los fertilizantes a nivel global, añadiendo presión sobre los precios de los alimentos. En este contexto, el organismo subraya la necesidad de una acción internacional coordinada para mitigar los riesgos y garantizar la seguridad alimentaria. 

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