El cultivo cerró el ciclo con los mejores registros y se ubicó en la primera posición del ranking nacional en superficie, productividad y volumen final. Según el informe de cierre de campaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), la producción superó en 32% al máximo anterior, logrado en 2024/25, y quedó 60,2% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
El salto productivo estuvo explicado por una fuerte expansión del área, una buena disponibilidad hídrica en zonas clave y rindes que lograron sostenerse en niveles históricamente altos pese a la variabilidad regional. El resultado dejó al complejo girasolero con una proyección económica de USD 3.304 millones de Producto Bruto para 2026.
La superficie marcó un nuevo piso para el cultivo
La siembra alcanzó 2,85 millones de hectáreas, un 29,5% más que en la campaña previa y 5,6% por encima del anterior máximo, registrado en 2007/08 con 2,7 millones de hectáreas. La expansión se concentró principalmente en el NEA, donde el área creció 223% interanual.
También se destacaron los avances en el sur de Córdoba, con un incremento de 53%, y en el centro-norte de Santa Fe, con una suba de 58%. En el centro-norte de Córdoba, la superficie aumentó 31%, mientras que en el norte de La Pampa y oeste de Buenos Aires el crecimiento fue de 15%.
La mayor participación de regiones del norte y oeste agrícola fue clave para lograr el salto de escala. Allí, el cultivo contó con una oferta hídrica favorable desde el inicio hasta el final del ciclo, lo que permitió acompañar la expansión con buenos niveles de desarrollo.
El clima acompañó, aunque con contrastes regionales
Durante noviembre y diciembre, la condición hídrica se mantuvo mayormente adecuada u óptima, con valores de 86% y 87%, respectivamente. En esos momentos, la condición del cultivo también fue favorable, con 77% y 89% de los lotes en estado bueno o excelente.
Sin embargo, hacia enero la situación comenzó a mostrar mayor heterogeneidad. El déficit hídrico en el centro-este y sudeste agrícola provocó una mayor variabilidad de rindes, aunque los promedios regionales se mantuvieron cercanos o levemente por encima de la media.
A fines de enero, el 67% del área presentaba condición hídrica regular o sequía. Aun así, el 62% del cultivo seguía en estado bueno o excelente, con una gran proporción de lotes atravesando floración, llenado de grano y madurez.
Volumen histórico
El rendimiento promedio nacional fue de 23,6 qq/Ha, apenas por encima del récord anterior de 23,4 qq/Ha de la campaña 2024/25, y 11,7 % superior al promedio de los últimos cinco ciclos. Ese desempeño permitió alcanzar una cosecha de 6,6 millones de toneladas.
El mayor volumen disponible también se trasladaría a la economía de la cadena. De acuerdo con la proyección del informe, el complejo alcanzaría USD 757 millones en recaudación fiscal y USD 2.491 millones en exportaciones, con incrementos de USD 268 millones y USD 819 millones frente al ciclo anterior.
Al 13 de mayo, las compras de la campaña 2025/26 ya sumaban 3,98 millones de toneladas, equivalentes al 59,1% de la producción. De ese total, el sector industrial concentraba el 82%, mientras que restaban por vender 2,68 millones de toneladas.
En el cierre de campaña el girasol no solo recuperó superficie, sino que también ganó peso productivo, industrial y exportador. El récord simultáneo de área, rinde y producción confirma que el cultivo volvió a ocupar un lugar estratégico dentro del esquema agrícola argentino, con una expansión territorial que permitió diversificar zonas de siembra y una cosecha capaz de generar mayor disponibilidad para la industria y los mercados externos.
