La Argentina avanzó en una misión estratégica para posicionar sus bioinsumos agropecuarios ante Europa, en un contexto de crecimiento de los productos biológicos y de mayor interés global por tecnologías que combinen productividad, innovación y sustentabilidad. El objetivo fue fortalecer el diálogo regulatorio, facilitar el acceso a nuevos mercados y mostrar el potencial del país como proveedor confiable de tecnología agropecuaria.
La delegación nacional estuvo integrada por representantes de CASAFE, SENASA y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. La agenda se desarrolló en Bruselas, en el marco del programa AL-INVEST Verde, con encuentros técnicos junto a asociaciones europeas y funcionarios de la Comisión Europea.
En ese sentido, el director ejecutivo de CASAFE, Federico Landgraf, sostuvo: "Argentina no solo produce alimentos: produce tecnología y conocimiento sustentable. El objetivo de nuestra misión en Bruselas es consolidar a nuestro país como un socio confiable para la Unión Europea, demostrando que nuestra industria de fitosanitarios reúne los estándares técnicos, ambientales y científicos que el mercado global exige. Impulsamos la convergencia regulatoria porque creemos que la ciencia debe ser el lenguaje común que facilite el comercio y la innovación".
Un mercado que ganó escala
De acuerdo con el relevamiento 2025 elaborado por Pampas Group y Somera para CASAFE, el mercado argentino de bioinsumos alcanzó un valor de USD 118,7 millones. Además, llegó a una superficie tratada de 17,4 millones de hectáreas y mantuvo un crecimiento promedio anual del 11% en los últimos cinco años.
Ese avance se da en un segmento que todavía representa una porción reducida del mercado total de fertilizantes y agroquímicos, pero con amplio margen de expansión. En términos de composición, los bioestimulantes y biofertilizantes concentran la mayor parte de la facturación, mientras que los productos de biocontrol explican una participación menor, aunque con señales de crecimiento acelerado.
Los inoculantes se consolidaron como el principal rubro del mercado, con una participación del 39,7% y una fuerte presencia en la nutrición biológica de soja. Luego se ubicaron los bioestimulantes foliares, con el 30,8%, y los tratamientos de semillas, con el 17,1%. Ambos segmentos reflejan la incorporación de tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia fisiológica y el desempeño de los cultivos desde las etapas tempranas.
El biocontrol empezó a acelerar
Dentro del universo de biocontroladores, los biofungicidas mostraron uno de los mayores saltos. En 2025 crecieron 98,3% en facturación frente al año anterior y la superficie tratada aumentó 469%, lo que marca una mayor adopción por parte de productores y asesores.
En cambio, los bioinsecticidas tuvieron una caída en facturación y superficie, asociada a una menor incidencia de insectos durante un año más húmedo. Aun así, su desempeño general muestra que las soluciones biológicas comienzan a ganar lugar dentro de los esquemas productivos, especialmente cuando se integran con herramientas químicas bajo criterios de Buenas Prácticas Agrícolas.
En este contexto, Elorza, señaló: "La complementariedad entre biológicos y productos de síntesis química -aplicada bajo criterios de Buenas Prácticas Agrícolas- es la que permite maximizar la eficiencia productiva y reducir la presión sobre el ambiente".
La agenda europea quedó abierta
Uno de los ejes centrales de la misión fue la convergencia regulatoria entre Argentina y la Unión Europea. En ese marco, la delegación destacó el rol del Comité Asesor de Bioinsumos de Uso Agropecuario y los avances dentro del MERCOSUR para armonizar criterios comunes de registro.
Para CASAFE, el intercambio con Europa forma parte de una agenda de largo plazo. Es por ello, que la Cámara busca facilitar el acceso de los biológicos argentinos a nuevos mercados y fortalecer el reconocimiento técnico del sistema nacional sobre la base de evidencia científica, trazabilidad y estándares ambientales.
