optimizando el agua

Ensayos del INTA confirman que el riego suplementario mejora rindes y aporta estabilidad productiva

Investigaciones realizadas en el norte de Santa Fe demostraron que el riego permite reducir riesgos climáticos, aumentar la productividad y optimizar el uso del agua.

11 May 2026

Una serie de ensayos realizados por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en el norte de Santa Fe confirmó que el riego suplementario se consolida como una herramienta estratégica para mejorar los rendimientos agrícolas, estabilizar los sistemas productivos y reducir el impacto de la variabilidad climática.

La temática será uno de los principales ejes de Tecno Riego Litoral, una muestra organizada con participación del INTA que se desarrollará el próximo 14 de mayo en Avellaneda. El encuentro buscará presentar nuevas tecnologías de riego, compartir experiencias de productores y generar vínculos entre empresas y especialistas del sector. "Muchas veces las precipitaciones totales son suficientes, pero su distribución a lo largo del ciclo del cultivo no acompaña las necesidades", explicó Diego Szwarc, investigador del INTA Reconquista. En ese sentido, subrayó que "en el norte de Santa Fe el riego es estratégico y suplementario, y permite reducir brechas de rendimiento".

"Muchas veces las precipitaciones totales son suficientes, pero su distribución a lo largo del ciclo del cultivo no acompaña las necesidades"

El especialista remarcó que el agua continúa siendo uno de los principales factores limitantes para la producción agrícola, especialmente en escenarios de alta inestabilidad climática. "El riego permite intervenir en momentos clave del cultivo y reducir el impacto de los déficits hídricos", sostuvo.

Incrementos de hasta 115 % en los rindes

De acuerdo con los resultados obtenidos en la región, el riego suplementario puede generar aumentos muy significativos en la productividad de los cultivos extensivos. "En cultivos extensivos, el riego suplementario puede generar incrementos significativos en los rindes, incluso duplicarlos en determinadas condiciones", afirmó Szwarc. Además, precisó que "en situaciones puntuales, los aumentos pueden alcanzar hasta un 115 %, especialmente cuando el agua se aplica en etapas críticas del desarrollo". El investigador indicó que los registros históricos de campañas agrícolas reflejan la fuerte variabilidad de los sistemas en secano. En la región, el trigo puede variar entre 1.780 y más de 3.500 kilogramos por hectárea; la soja, desde menos de 900 hasta más de 2.000 kg/ha; el girasol, entre 1.500 y 2.200 kg/ha; mientras que el maíz puede superar los 5.000 kg/ha en planteos favorables.

"En cultivos extensivos, el riego suplementario puede generar incrementos significativos en los rindes, incluso duplicarlos en determinadas condiciones"

En este contexto, el riego aparece como una herramienta fundamental para reducir la brecha entre los rendimientos potenciales y reales, aportando mayor previsibilidad a los sistemas productivos. "El riego nos da la posibilidad de contar con agua en el momento preciso, cuando el cultivo más lo necesita", destacó el técnico, quien explicó que esta práctica funciona como complemento de las precipitaciones naturales y permite realizar una gestión más eficiente del recurso hídrico.

Tecnología y riego de precisión

Los especialistas del INTA Reconquista también avanzan en la incorporación de nuevas tecnologías orientadas a optimizar el uso del agua y mejorar la eficiencia de los sistemas de riego. Entre las mejoras implementadas se destaca la ampliación del sistema de riego, que pasó de un equipo con alcance de 240 metros a otro de 348 metros de radio, lo que permitió duplicar la superficie regada y alcanzar aproximadamente 114 hectáreas. "Hoy contamos con herramientas que permiten medir con precisión la humedad del suelo y definir con mayor exactitud cuándo y cuánto regar", señaló Szwarc.

Además, el INTA incorporó sensores de humedad sin contacto y sistemas de monitoreo que permiten avanzar hacia esquemas de riego de precisión, donde cada sector del lote recibe el volumen de agua necesario según sus condiciones específicas. 

En un escenario de márgenes económicos ajustados, el riego surge como una alternativa para incrementar la eficiencia productiva sin necesidad de expandir la superficie cultivada, al tiempo que ayuda a disminuir riesgos. "El riego permite asegurar no solo los rendimientos, sino también el retorno de las inversiones, desde la elección del híbrido hasta la fertilización o el manejo sanitario", explicó el especialista.

Finalmente, desde el organismo destacaron que la integración entre riego, monitoreo y agricultura de precisión se proyecta como una estrategia clave para desarrollar sistemas agrícolas más estables, eficientes y sostenibles frente a los desafíos climáticos actuales.

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