AGRICULTURA

Soja y maíz, cómo realizar un manejo sanitario eficiente

Un ambiente cálido y húmedo genera condiciones favorables para el desarrollo de plagas y enfermedades que inciden de manera negativa en los cultivos. Un equipo de especialistas del INTA brinda recomendaciones para prevenirlas. El monitoreo constante de los lotes, una herramienta clave.

Dependiendo del estadio de la soja, las lluvias frecuentes predisponen al desarrollo de diversas enfermedades. Cuando las lluvias ocurren desde la implantación a los primeros estadíos vegetativos pueden presentarse infecciones por distintos patógenos que afectan a la raíz y el tallo, indican los especialistas del INTA.

Si hay anegamiento temporal puede haber anoxia o provocar el deterioro de las raíces, lo que predispone a la entrada de diversos patógenos del suelo y causar Damping off. A su vez, los suelos anegados predisponen la infección de las plantas por Oomycetes como Phytophthora y Pythium. Durante los primeros estadios vegetativos las lluvias pueden predisponer la aparición del cancro del tallo (Diaphorte spp), mientras que durante la floración pueden favorecer infecciones por Sclerotinia, sobre todo en cultivos muy densos con espaciamientos chicos entre surcos.

Otra enfermedad que se ve favorecida en años lluviosos con suelos húmedos es el síndrome de la muerte súbita (Fusarium spp). Esta enfermedad es causada por un hongo del suelo por lo que, si bien vemos los síntomas en el follaje, el hongo está restringido a las raíces. "Por lo que no se puede controlar con fungicidas foliares", reconocieron los especialistas del INTA.

"Es importante reconocer estas enfermedades de raíz y tallo, diagnosticarlas en forma precisa y registrar su presencia para saber de manera anticipada que están en el lote. Es que, una vez que las vemos no podemos hacer nada, a diferencia de las enfermedades de fin de ciclo para las cuales hay un periodo para intentar controlarlas con fungicidas", explicó el especialista de Córdoba.

En el caso de las enfermedades vasculares o de raíz, el manejo debe ser previo a la siembra, por ejemplo, mediante tratamientos de semilla o elección de cultivares con resistencia genética.

Por su parte, Enrique Alberione -especialista del INTA Marcos Juárez, Córdoba-agregó: "El maíz tiene mayor predisposición a enfermedades foliares, entre las que se destaca la roya común que es causada por el patógeno conocido como Puccinia sorghi. Si bien es una enfermedad común, la alta humedad relativa ambiente la potencia. Otra enfermedad que puede aparecer en la zona núcleo o aledañas es la roya Polysora o roya del maíz (Puccinia polysora).

También hay altas probabilidades para la ocurrencia manchas foliares, como el tizón foliar (Exserohilum turcicum), así como la mancha gris (Cercospora zea maydis). También hay que estar atentos a la mancha blanca (Paeosphaeria maydis) y a mancha ocular (Kabatiella zea) aunque en ambos casos su desarrollo ocurra menores temperaturas.

Alberione reconoció que "en años húmedos, suele haber presencia de Fusarium spp y Stenocarpella maydis (Diplodia), patógenos responsables de causar pudriciones en espiga y de granos. El daño por Diplodia se reconoce del de Fusarium porque la infección y posterior pudrición de espiga y granos se manifiesta en la base de la espiga; en cambio Fusarium spp provoca este daño por lo general en la punta de la espiga".

A su vez, aconsejó estar muy atentos a las enfermedades transmitidas por vectores, tal como el Mal de Río Cuarto, virus cuyo insecto vector chicharrita llamada Delphacodes kuscheli es el encargado de transmitirlo. Este virus provoca en la planta malformaciones, achaparramiento y típicas enaciones en las hojas. 

También recomendó estar atentos a otra enfermedad conocida como Corn Stunt Virus "Achaparramiento del maíz" producida por Spiroplasma kunkelli combinado o no con Phytoplasma geminivirus transmitidos por la chicharrita Dalbulus maydis. Esta enfermedad produce en plantas enfermas con síntomas achaparramientos, clorosis y delgadez de los tallos.