Agricultura

El área sembrada con maíz caería un 2,6 por ciento esta campaña

La superficie total del cereal llegaría a 7,5 millones de hectáreas. Los altos costos, las bajas reservas hídricas y la desfavorable relación insumo-producto son algunos de los motivos del recorte.

Las lluvias que puedan ocurrir de aquí a febrero, serán decisivas para la elección del cultivo.

SI bien la ventana de siembra de maíz se extiende desde agosto a febrero según las regiones, en la precampaña del cultivo destinado a grano comercial ya se advierte que la intención de los productores de elegirlo es menor que en 2021.De acuerdo con un relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) desde la primera semana de julio, el escenario general muestra una tendencia negativa, aunque heterogénea en términos de superficie a implantar.

Las razones estarían en la variabilidad de los rindes obtenidos durante el ciclo previo, un nivel de reservas muy ajustadas en el inicio de la ventana de siembra temprana, una relación insumo/producto más desfavorable en relación a campañas pasadas y un aumento importante de los costos que disminuye los retornos en un ambiente de alta incertidumbre y aumenta la competencia directa de cultivos con menores requerimientos de inversión, como la soja de primera, especialmente en el centro del área agrícola.

Por eso, en la nueva campaña que acaba de largar, el área total destinada al maíz con destino grano comercial llegaría a 7,5 millones de hectáreas, siempre dependiendo de la evolución de las variables económicas y climáticas como lluvias y temperaturas, de aquí a febrero.

Según los últimos ajustes de la BCBA, la superficie ocupada por el maíz en la campaña pasada en Argentina fue de 7,7 millones de hectáreas. La caída interanual del área sembrada del cultivo de acuerdo con la entidad, es 200.000 hectáreas, lo que representa un 2,6 % menos que el ciclo anterior pero un 7 % más que el promedio de los últimos cinco años.

Tomando en cuenta las variables relevadas durante el mes de julio y las primeras semanas de agosto por la BCBA, el escenario es negativo para el cereal de verano a nivel nacional, pero al mismo tiempo muy heterogéneo cuando se analiza a nivel regional.

En el centro del área agrícola, se menciona a la competencia por costos con el cultivo de soja y las reservas ajustadas de humedad como los principales motivos para disminuir el área destinada al cereal. En cambio, hacia el norte del país los rindes registrados durante el ciclo 2021-2022 y la necesidad de mantener rotaciones equilibradas sostienen la intención de siembra. En el sur del área agrícola, la superficie que no pudo ser sembrada con cultivos de fina, podría tener como destino la siembra de girasol o maíz, relegando a la soja como tercera opción. La evolución del área destinada a maíz, y la relación temprano/tardío, estará supeditada principalmente a la evolución de las lluvias durante los próximos meses, indicó la entidad porteña.

Por segundo otoño consecutivo, las lluvias registradas en gran parte del área agrícola se mantuvieron por debajo de los promedios históricos provocando una disminución de la humedad en los perfiles. Estas condiciones favorecieron la cosecha de la campaña 2021/22, pero dejan el inicio del ciclo 2022/23 con niveles de humedad en el suelo alejados de los valores óptimos para la siembra del cereal.

El paso de un escenario de Niña a uno Neutral durante los próximos meses será crucial para el cultivo. Tanto los planteos tempranos como los tardíos requerirán de las lluvias pronosticadas para asegurar una buena implantación y transitar el período de definición de rendimiento sin perder potencial productivo.