El seguro multirriesgo fue señalado en el Congreso Maizar 2026 como una herramienta decisiva para que el maíz argentino pueda sostener planteos más intensivos y capturar mayor potencial de rendimiento. Para el representante de Bunge Cono Sur, Jorge Bassi, el desafío no pasa solo por mejorar la tecnología disponible, sino por crear condiciones que reduzcan la exposición financiera del productor ante campañas adversas.
En comunicación directa con Agritotal, el especialista expresó: "Me parece que la estabilidad es muy importante, porque eso es lo que hace que el productor se enfoque en los procesos productivos y no en los financieros". En esa línea, advirtió que todavía faltan instrumentos que en otros países ya permitieron empujar estrategias más exigentes, entre ellos los seguros multirriesgo.
La idea aparece como respuesta a la pregunta de cómo lograr que más productores dejen atrás planteos defensivos y se animen a invertir en niveles similares a los que ya aplican quienes obtienen los mejores resultados. Para Bassi, esa decisión requiere un respaldo que funcione como "paracaídas" frente a los riesgos climáticos y económicos.
La llave para el maíz
Para el especialista el seguro multirriesgo es una herramienta para torcer los planteos defensivos, ya que sostuvo que "ha ocurrido en otros países. Para mí es la llave". El argumento se apoya en la relación entre riesgo, inversión y productividad. Si el productor cuenta con mayor previsibilidad, puede animarse a ir más a fondo con los insumos, especialmente en nutrición, uno de los puntos que el especialista marcó como determinante para cerrar brechas de rendimiento.
En esta línea, Bassi afirmó: "Y para animarte a esos 50 DN, 60 DN que pueden estar faltando, me parece que la estabilidad financiera y el desarrollo de este tipo de herramientas es muy importante". Así, el seguro multirriesgo no aparece solo como una cobertura ante daños, sino como un instrumento capaz de modificar decisiones agronómicas.
El nitrógeno, en el centro del salto productivo
En ese marco, Bassi vinculó la posibilidad de elevar los rindes con un manejo más ajustado de la fertilización. Según explicó: "La llave del nitrógeno es la llave del rendimiento en las gramíneas".
Para el representante de Bunge Cono Sur, la brecha entre los productores líderes y el promedio no está dada por un único factor, sino por una combinación de decisiones. Y señaló: "Yo creo que lo que falta es elevar el nivel promedio al nivel de los líderes", al remarcar que los mejores planteos trabajan con más precisión y una nutrición más balanceada.
Además, planteó que "los líderes yo creo que están haciendo todo bien, están haciendo siembras muy precisas, con los mejores materiales, y una fertilización balanceada, con dosis muy altas de nitrógeno que permiten". De esta manera, el punto es cómo lograr que ese nivel de exigencia pueda extenderse a más productores sin que el riesgo financiero frene la inversión.
Un cultivo que ya mostró avances
Bassi también destacó que el maíz viene mostrando una evolución favorable, incluso en un contexto atravesado por sequías, lluvias irregulares y mayores dificultades climáticas. Según explicó, en las zonas más maiceras ya se alcanzaron rendimientos promedio "por arriba de los 10000 kilos".
Ese avance estuvo asociado al aporte de la genética, tanto en estabilidad frente a sequía como en resistencia a insectos, lo que permitió ampliar alternativas de manejo y fechas de siembra. De todos modos, el salto pendiente parece depender de algo más que genética, insumos o conocimiento técnico.
En un escenario de volatilidad climática, económica y de mercados, el seguro multirriesgo aparece como una pieza capaz de ordenar la toma de decisiones, reducir el peso de la incertidumbre y permitir que el productor se concentre en producir mejor. Como sintetizó Bassi, "no nos queda otra que manejar el riesgo, la volatilidad".
