El fenómeno climático El Niño comenzó a consolidarse y los especialistas anticipan un escenario con mayores precipitaciones en buena parte de la Argentina durante la próxima campaña agrícola. Frente a este panorama, técnicos del Instituto de Clima y Agua del INTA advirtieron sobre la necesidad de planificar con anticipación para reducir riesgos y aprovechar las oportunidades productivas que puede generar este evento climático.
De acuerdo con los últimos reportes internacionales, existe más de un 80% de probabilidades de que el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se establezca entre junio y agosto. Esto podría traducirse en lluvias superiores a lo normal especialmente en regiones del centro y norte del país.
Existe más de un 80% de probabilidades de que el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se establezca entre junio y agosto.
Para Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, el fenómeno actúa como un "forzante climático" que amplifica la variabilidad natural del clima argentino. En ese sentido, explicó que los excesos hídricos suelen concentrarse en determinadas cuencas y regiones, mientras que otras zonas productivas atraviesan años con condiciones muy favorables para la producción. "Los años Niño pueden generar escenarios excepcionales para muchos sistemas productivos, aunque el impacto nunca es igual en todas las regiones", sostuvo Mercuri.
Por su parte, la meteoróloga Natalia Gattinoni señaló que durante el trimestre junio-julio-agosto se esperan precipitaciones normales o superiores a las habituales en provincias del centro y norte argentino. En cambio, algunas áreas del norte de la región pampeana y de Cuyo podrían registrar lluvias normales o incluso inferiores al promedio. Además, los especialistas prevén temperaturas medias por encima de lo normal en gran parte del territorio nacional.
Durante el trimestre junio-julio-agosto se esperan precipitaciones normales o superiores a las habituales en provincias del centro y norte argentino.
Riesgos hídricos y zonas vulnerables
Desde el INTA remarcaron que uno de los principales riesgos estará asociado al aumento de caudales en grandes cuencas como las de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, donde podrían producirse crecidas que afecten producciones y poblaciones rurales. Mercuri también alertó que una consolidación temprana de El Niño podría incrementar las lluvias en el centro-este bonaerense, incluyendo la cuenca del río Salado, una de las regiones históricamente más sensibles a los anegamientos. La experiencia de eventos intensos anteriores, como los de 1997/98, 2009/10 y 2015/16, demuestra que la anticipación resulta determinante. "La diferencia entre sufrir pérdidas o capitalizar oportunidades depende de planificar y tomar decisiones preventivas", aseguró el especialista.
Claves para el manejo productivo
En zonas bajas y deprimidas, el INTA recomendó evitar siembras en sectores anegables, monitorear las napas y garantizar sistemas de evacuación de agua. En ganadería, aconsejan prever traslados de hacienda y reforzar los planes sanitarios. Para áreas de media loma, el desafío será aprovechar la buena disponibilidad hídrica seleccionando cultivos y fechas de siembra que minimicen el riesgo de encharcamientos prolongados. En tanto, las lomas y sectores bien drenados aparecen como los ambientes con mayor potencial productivo durante un evento Niño, permitiendo apuntar a altos rendimientos y funcionando además como áreas estratégicas para la concentración de hacienda o almacenamiento de reservas forrajeras.
El agua como recurso estratégico
Los técnicos del INTA subrayaron que el excedente hídrico no debe verse únicamente como una amenaza. Reservorios, aguadas, humedales funcionales y sistemas de almacenamiento de agua en el perfil del suelo pueden transformarse en herramientas clave para enfrentar futuros ciclos secos. "El clima obliga a pensar los sistemas productivos de manera integrada, considerando cada lote dentro de su paisaje y cada establecimiento dentro de su cuenca", concluyó Mercuri.
"El clima obliga a pensar los sistemas productivos de manera integrada, considerando cada lote dentro de su paisaje y cada establecimiento dentro de su cuenca"
Qué esperar de El Niño
Gattinoni explicó que El Niño suele comenzar con una intensidad débil durante el otoño y fortalecerse hacia la primavera. Según los pronósticos actuales, todavía existe incertidumbre respecto de si el evento alcanzará una intensidad moderada, fuerte o muy fuerte. La especialista aclaró además que un Niño más intenso no implica necesariamente mayores lluvias en todas las regiones, ya que el impacto depende de múltiples factores atmosféricos y de las características propias de cada zona. Por eso, desde el INTA insistieron en la importancia de seguir de cerca los pronósticos climáticos y meteorológicos estacionales para ajustar las decisiones productivas durante la campaña 2026/27.
