La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación y el Instituto Nacional de Semillas (INASE) pusieron en marcha un nuevo protocolo para la identificación varietal de semillas, una herramienta que apunta a fortalecer la transparencia del mercado, proteger los derechos de los obtentores e impulsar inversiones en genética vegetal para aumentar la productividad agropecuaria.
La medida fue establecida mediante la Resolución Conjunta N°3/2026, que establece un sistema de identificación varietal basado en muestras obtenidas en el primer punto de entrega del grano, como pueden ser los centros de acopio. Según la normativa, el muestreo alcanzará a la totalidad de las entregas realizadas por productores de aquellas especies que cuenten con un método de identificación varietal previamente aprobado por el INASE. Las muestras podrán utilizarse tanto para los análisis habituales de calidad y humedad como para determinar con precisión la variedad vegetal empleada en la producción. Las determinaciones varietales solo podrán ser realizadas por las Cámaras Arbitrales o entidades privadas habilitadas o que hayan suscripto convenios con el INASE para efectuar este tipo de análisis.
Las muestras podrán utilizarse tanto para los análisis habituales de calidad y humedad como para determinar con precisión la variedad vegetal empleada en la producción.
Desde el Gobierno sostienen que el objetivo central es garantizar el correcto uso de las variedades protegidas, fortalecer la transparencia del mercado de semillas y resguardar los derechos de propiedad intelectual de los obtentores. Además, consideran que el nuevo esquema constituye un incentivo clave para promover inversiones en investigación y desarrollo de nuevas variedades.
Tras la publicación de la medida, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, destacó el alcance de la iniciativa y la calificó como una de las reformas estructurales más importantes para el sector agropecuario. A través de un extenso mensaje publicado en redes sociales, el funcionario afirmó que la Argentina mantiene una deuda histórica en materia de protección de la propiedad intelectual de las semillas y aseguró que esta situación ha generado un importante retraso tecnológico respecto de otros países competidores. Como ejemplo, señaló que una hectárea de algodón en la provincia del Chaco produce actualmente alrededor de 600 kilos de fibra, mientras que en Brasil los rendimientos superan los 1.800 kilos por hectárea. Según explicó, la diferencia se debe a que en el país vecino existe una protección efectiva de los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas, lo que facilita la llegada de nuevas variedades y tecnologías.
Argentina mantiene una deuda histórica en materia de protección de la propiedad intelectual de las semillas y aseguró que esta situación ha generado un importante retraso tecnológico respecto de otros países competidores.
Sturzenegger también sostuvo que la productividad de la soja argentina viene creciendo a una velocidad inferior a la media mundial desde hace décadas y afirmó que fenómenos similares se observan en cultivos como trigo y tabaco. Incluso aseguró que empresas semilleras argentinas terminan desarrollando tecnologías que luego son utilizadas en otros países, mientras que los productores locales no tienen acceso a esos avances. El funcionario explicó que la nueva herramienta aprovecha los avances tecnológicos en identificación genética, permitiendo verificar la variedad utilizada mediante sistemas de escaneo e inteligencia artificial con costos reducidos y altos niveles de precisión.
La nueva herramienta aprovecha los avances tecnológicos en identificación genética, permitiendo verificar la variedad utilizada mediante sistemas de escaneo e inteligencia artificial con costos reducidos y altos niveles de precisión.
Uno de los aspectos centrales del esquema es que la fiscalización será realizada principalmente por actores privados, mientras que el INASE actuará como instancia de revisión en caso de controversias. Además, aclaró que el nuevo régimen solo alcanzará a las variedades que se registren a partir de la entrada en vigencia de la resolución, por lo que los productores que continúen utilizando variedades actuales no verán modificada su situación.
Según Sturzenegger, esta característica permite proteger los derechos de propiedad intelectual sin afectar la ecuación económica de los productores agropecuarios. "Quien quiera seguir produciendo como hasta ahora podrá hacerlo, pero quien tenga una variedad de mayor rendimiento tendrá garantías para comercializarla y recuperar su inversión", explicó.
El ministro estimó que, a medida que el sistema se consolide y el país recupere el terreno perdido en materia tecnológica, las exportaciones agrícolas podrían incrementarse en al menos 4.000 millones de dólares anuales. No obstante, reconoció que el impacto dependerá de la respuesta del sector privado, de la firma de convenios con el INASE y de la definición de protocolos específicos para cada cultivo.
La resolución establece que el nuevo sistema se aplicará exclusivamente a los cultivares que sean inscriptos en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares y en el Registro Nacional de Cultivares a partir de su publicación.
