Agua para la producción

Remarcaron que el subsuelo define la seguridad hídrica ganadera

Especialistas del INTA y del SPAP de Formosa remarcaron que la disponibilidad y calidad del agua subterránea varían incluso entre campos cercanos, por lo que recomendaron estudiar el terreno antes de avanzar

2 Jun 2026

En Formosa, el agua subterránea se volvió un recurso estratégico para la ganadería, pero también una fuente de riesgo cuando se la utiliza sin información técnica previa. Frente a un escenario marcado por acuíferos heterogéneos, cambios de salinidad y diferencias entre regiones, especialistas del INTA El Colorado y del Servicio Provincial de Agua Potable (SPAP) insistieron en la necesidad de planificar cada perforación según las condiciones del lugar.

Para la ingeniera hídrica e investigadora del INTA El Colorado, Mabel Amarilla, esa mirada puede derivar en decisiones costosas y poco eficientes. Según la especialista: "Los acuíferos no son homogéneos ni predecibles. Cada decisión debe basarse en información del lugar y no en supuestos generales".

La calidad y la disponibilidad del recurso dependen de factores como el tipo de sedimentos, la profundidad del nivel freático, el espesor de la zona no saturada y la influencia de sistemas superficiales. Esa combinación explica por qué dos establecimientos próximos pueden tener resultados muy distintos, con un pozo que entrega agua dulce y otro, ubicado a pocos metros, con alta salinidad.

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El subsuelo cambió las reglas

En el oeste formoseño, particularmente en la zona de Ingeniero Juárez, la zona no saturada supera los 15 metros de espesor y está compuesta por materiales finos, como arenas muy finas, limos y arcillas. Esa condición determina procesos de recarga más lentos y se requiere una lectura precisa antes de definir una inversión.

En cambio, en Formosa capital el espesor se reduce aproximadamente a 4 metros y aparecen materiales más gruesos, como arenas de distinta granulometría, que favorecen una mayor retención del agua. Esta variabilidad territorial obliga a abandonar los criterios generales y avanzar con estudios adaptados a cada ambiente productivo.

En la franja cercana al riacho El Porteño, los monitoreos detectaron picos salinos en épocas secas y descensos posteriores a las lluvias o a la entrada de la descarga del Bañado La Estrella. Por eso, los técnicos remarcaron que el seguimiento continuo resulta clave antes de tomar decisiones sobre el uso del agua.

Medir antes de bombear

Desde el SPAP, el ingeniero en perforaciones Raúl Sosa sostuvo que no alcanza con construir el pozo. El especialista explicó: "Sin datos de recuperación, nivel estático, nivel dinámico y caudal, no es posible proyectar la vida útil del sistema ni definir si la bomba elegida podrá sostener la demanda del establecimiento".

Y agregó que los ensayos de bombeo permiten conocer el rendimiento real de la perforación y evitar sobreexigencias, fallas operativas o pérdidas económicas por obras subdimensionadas. En paralelo, el INTA recomendó realizar estudios de prospección para identificar el tipo de sedimentos, la profundidad del acuífero y las limitantes del terreno.

Otro paso indispensable es solicitar análisis físico-químicos completos antes de destinar el agua al rodeo, especialmente en zonas donde la salinidad puede variar según las lluvias o los pulsos de ríos y riachos. Además, los especialistas sugieren repetir esos controles en distintos momentos del año para detectar cambios en la conductividad eléctrica.

Una estrategia para asegurar el abastecimiento

La planificación también debe contemplar la demanda animal. En este sentido, Amarilla advirtió que "en períodos de calor extremo puede alcanzar entre 80 y 100 litros diarios por animal, lo que obliga a revisar la infraestructura disponible".

Como estrategia más segura, los técnicos plantearon combinar fuentes. Un reservorio de agua de lluvia bien diseñado, junto con una perforación confiable, puede aportar mayor estabilidad hídrica en un territorio atravesado por sequías prolongadas, lluvias intensas, pulsos de ríos, suelos diversos y acuíferos someros o profundos según la región.

La recomendación final del INTA y del SPAP es pensar el agua subterránea como parte de un sistema y no como una solución aislada. En una provincia donde el recurso puede estar presente, pero no siempre disponible en condiciones aptas, conocer el subsuelo antes de perforar se transforma en una inversión para prevenir problemas, mejorar la eficiencia predial y sostener la productividad ganadera. 

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