Congreso Maizar 2026

El sector lácteo vio margen para crecer

La estabilidad macroeconómica y la demanda global abrieron una nueva oportunidad para el sector lácteo argentino, que busca transformar más maíz en alimentos de mayor valor agregado

2 Jun 2026

En el Congreso Maizar 2026, referentes de Manfrey, el Centro de la Industria Lechera y Adecoagro analizaron el nuevo escenario productivo y marcaron los desafíos que aún debe resolver la cadena para sostener inversiones de largo plazo. En un contexto de mayor orden macroeconómico, mejora en las condiciones para planificar y una demanda internacional que crecería por encima de la oferta, el sector planteó que el país tiene recursos, eficiencia y talento para duplicar su producción.

El análisis formó parte de un panel del Congreso Maizar 2026, en el que participaron: el presidente de Manfrey y del Centro de la Industria Lechera, Ercole Felippa, y el director de Sustentabilidad de Adecoagro, Alejandro López Moriena. El disparador fue una pregunta central para la agroindustria argentina, si la nueva estabilidad alcanza para destrabar inversiones productivas de largo plazo.

Felippa trazó un paralelo con lo ocurrido durante la década del 90, cuando la estabilización de la economía impulsó un fuerte salto productivo. Según recordó, la Argentina producía entre 4.800 y 5.000 millones de litros de leche por año y debía importar para cubrir faltantes en el mercado interno.

Y resaltó: "Cinco años después de estabilizada la macro con la Convertibilidad, esa cifra había trepado a 10.000 millones; el país no sólo dejó de importar, sino que se convirtió en exportador permanente". A partir de esa experiencia, el empresario planteó si la cadena está hoy ante una posibilidad similar.

Además, Felippa aseguró que en los próximos 10 a 15 años, la demanda global de lácteos crecerá por encima de la producción mundial, con un volumen adicional estimado entre 20.000 y 30.000 millones de litros. Frente a las restricciones ambientales, normativas y de costos que enfrentan Estados Unidos, la Unión Europea y Oceanía, la Argentina y el sur de Brasil aparecen como regiones con capacidad para captar parte de esa expansión.

"Es mucho más caro producir leche en la Unión Europea que en Sudamérica", señaló Felippa. Y agregó: "Tenemos una oportunidad que no debemos desperdiciar; debemos hacer los deberes y trabajar en una agenda de competitividad sobre las cosas que podemos cambiar y que dependen de nosotros".

La inversión volvió al centro de la discusión

Por su parte, López Moriena coincidió con ese diagnóstico y lo llevó al terreno productivo. Allí, afirmó: "La producción local lleva años estancada entre 10.000 y 11.000 millones de litros, pero la Argentina podría producir el doble tranquilamente: están los recursos, la eficiencia y el talento".

Para el director de Sustentabilidad de Adecoagro, el actual escenario macroeconómico permite reactivar proyectos que habían quedado en espera. Y resumió: "La macro ayuda un montón, porque permite programar inversiones que antes estaban en pausa".

Remarcaron que el subsuelo define la seguridad hídrica ganadera

El ejecutivo explicó que Adecoagro trabaja con un modelo de tambos de alta tecnología, intensivo en capital y enfocado en el confort animal. La compañía cuenta con 14.500 vacas en ordeñe distribuidas en cuatro establecimientos, y cada tambo representa una inversión de 25 millones de dólares.

La mirada de la empresa también apunta a la integración vertical. Adecoagro, accionista de Profertil, anunció una inversión en producción de urea, un insumo clave para el maíz, en un país que importa entre 400 y 500 millones de dólares anuales de ese fertilizante.

"Con la abundancia de gas en Vaca Muerta y una macro que dejó de ser un obstáculo, la ecuación finalmente cierra: se alinearon los planetas para esta inversión", dijo López Moriena.

Valor agregado, exportaciones y carga impositiva

El potencial, según el referente de Adecoagro, está en unir eficiencia agrícola con eficiencia lechera. En este sentido sostuvo: "Es transformar maíz producido de forma eficiente en leche producida eficientemente". Además, explicó que el 60 o 70% del costo del producto final "ocurre en el campo, y esa eficiencia ya la tenemos, Argentina puede competir abiertamente con quien sea."

Los empresarios advirtieron que la oportunidad exportadora no se limita a quesos o leche en polvo convencional. En los últimos 15 años, la leche en polvo pasó de representar el 75% de las exportaciones lácteas argentinas a poco más del 40%, mientras ganaron peso productos como suero, fórmulas infantiles y proteínas de mayor valor agregado.

En ese sentido, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea fue leído como una señal positiva, aunque sin expectativas desmedidas. En esa línea Felippa advirtió: "En el décimo año del tratado, los bloques podrán intercambiar 30.000 toneladas de queso y 10.000 de leche en polvo. Para Europa, eso representa el 0,3% de su consumo; para el Mercosur, menos del 1%. No vamos a inundar Europa de queso".

Para los panelistas, el valor real del acuerdo está en la presión que genera para modernizar la sanidad del rodeo. La cual al día de hoy continúa teniendo deudas pendientes como la erradicación de brucelosis y tuberculosis, y en la posibilidad de avanzar hacia ingredientes, fórmulas y microcomponentes destinados a la industria farmacéutica y láctea.

El frente interno

La Argentina registra uno de los mayores consumos de lácteos de Sudamérica, con niveles actuales de entre 185 y 190 litros equivalentes por habitante. Sin embargo, las proyecciones indican que la producción crecerá al 2% anual durante la próxima década, mientras que el consumo interno lo hará al 0,5%. Así, la proporción exportable podría pasar del 25-28% actual al 36% en diez años.

El principal límite, remarcaron, no está en la capacidad productiva sino en la carga fiscal. Felippa sostuvo que el 40% del precio de un producto lácteo en góndola corresponde a impuestos. Y señaló: "El principal gravamen es Ingresos Brutos, cuya dinámica genera saldos a favor acumulados que las empresas no pueden compensar".

Con estabilidad, demanda y capacidad instalada para crecer, la cadena láctea ve una ventana de oportunidad que dependerá de la competitividad, la sanidad, la inversión y una reforma tributaria integral. "El potencial existe, el contexto externo acompaña y la macro doméstica dejó de ser el principal impedimento", resumió Felippa.

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