Reestructuración del INTI

"Nos perjudica no solo en lo que exportamos, sino peor aún en lo que consumimos", sostuvo Piazza

La reestructuración del INTI genera preocupación por su impacto en la innovación, los controles de calidad y la competitividad agroindustrial. Un especialista en fitosanitarios advierte sobre riesgos en certificación, costos y articulación tecnológica en un contexto global cada vez más exigente.

23 Abr 2026

 En medio de un proceso de reforma del Estado impulsado por el Gobierno nacional, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) atraviesa una profunda reestructuración que ya genera preocupación en distintos sectores productivos, especialmente en la agroindustria. La medida incluye la eliminación de más de 600 servicios técnicos, en el marco de una reorientación de funciones para mejorar la eficiencia y evitar superposiciones con el sector privado. A su vez, el plan contempla una reducción significativa de personal, con pedidos de desvinculación que superan los 700 trabajadores, lo que desató conflictos internos y alertas gremiales.

Desde el Gobierno sostienen que la iniciativa apunta a optimizar recursos y focalizar al organismo en áreas estratégicas, mientras que desde sectores técnicos y productivos advierten sobre el posible debilitamiento de funciones clave, como la transferencia de tecnología, la certificación y los controles de calidad, fundamentales para competir en mercados exigentes.

Impacto en la agroindustria

En este contexto, el ingeniero agrónomo Augusto Piazza, asesor fitosanitario y miembro del Tribunal Arbitral de las Ingenierías, analizó las implicancias de la reestructuración sobre el sector agropecuario. Consultado sobre la transferencia tecnológica, Piazza señaló que el impacto puede ser significativo, especialmente en grandes empresas del sector. "No tengo un porcentaje, pero para algunas empresas grandes de la agroindustria es muy fuerte, dado que no solo desarrollaban nuevos productos, sino que también realizaban controles de calidad", explicó.

Respecto a la innovación, advirtió que las consecuencias pueden ser diversas y negativas: desde mayores costos hasta menor desarrollo tecnológico y pérdida de controles. En sus palabras, el escenario es "variado", pero con riesgos concretos para la dinámica de incorporación de nuevas tecnologías, especialmente en economías regionales.

En sus palabras, el escenario es "variado", pero con riesgos concretos para la dinámica de incorporación de nuevas tecnologías, especialmente en economías regionales.

Riesgos en calidad y certificación

Uno de los puntos más críticos, según el especialista, es el impacto en los sistemas de calidad y certificación, en un contexto global cada vez más exigente. "Cuando el mundo está exigiendo productos con certificaciones, Argentina está destruyendo en lugar de efectivizar los controles necesarios", advirtió Piazza. Como ejemplo, destacó el rol histórico del área de cárnicos del INTI, donde "los grupos de catadores especializados, junto con equipos de alta tecnología, terminan el circuito de calidad". A esto fue categórico: "No puede perderse".

"Cuando el mundo está exigiendo productos con certificaciones, Argentina está destruyendo en lugar de efectivizar los controles necesarios", advirtió Piazza.

Además, remarcó el costo estratégico de sostener mercados internacionales: mantener estándares de calidad requiere inversión sostenida y tiempo. "Nadie toma en cuenta lo que cuesta mantener un producto en el exterior", sostuvo Piazza y explicó que "a lo largo del tiempo se han perdido mercados que luego otros tuvieron que recuperar, sin considerar que los recursos provienen de todos los argentinos".

Articulación institucional en riesgo

Otro aspecto sensible es la posible afectación de la articulación entre organismos técnicos, como el INTI y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Piazza explicó que, aunque el vínculo no siempre es directo, existen encadenamientos productivos claros. "Si el INTI y una empresa privada desarrollan un nuevo producto, como un yogur, eso incrementa la demanda de materia prima y si se busca una característica específica, los productores y el INTA deben trabajar de manera conjunta", indicó.

¿Modernización o retroceso?

Frente al debate sobre si la reestructuración representa una oportunidad o un retroceso, el ingeniero planteó una condición clave: evitar la pérdida de capacidades críticas. "Si la reestructuración implica pérdida de puestos de trabajo esenciales o relajar los controles, nos empobrece como país", sostuvo y concluyó con una advertencia que excede al comercio exterior: "Nos perjudica no solo en lo que exportamos, sino peor aún en lo que consumimos".

"Si la reestructuración implica pérdida de puestos de trabajo esenciales o relajar los controles, nos empobrece como país", sostuvo

En un escenario donde la competitividad internacional depende cada vez más de la calidad, la trazabilidad y la innovación, el futuro del INTI aparece como una pieza central no solo para la industria, sino también para el desarrollo tecnológico del agro argentino.

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