Campaña fina

La rentabilidad del trigo se deteriora y anticipan una fuerte caída de la siembra en Entre Ríos

Un informe advierte que la combinación de bajos precios, aumento de costos y alta incertidumbre económica pone en riesgo la próxima campaña triguera. Se proyecta una caída del 18% en la superficie sembrada.

2 Jun 2026

La próxima campaña de trigo en Entre Ríos se perfila bajo un escenario económico complejo y con elevados niveles de incertidumbre. Así lo señala un informe de perspectivas económicas elaborado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BolsaCer), que advierte sobre márgenes económicos negativos y una probable reducción del área sembrada debido al deterioro de la rentabilidad del cultivo.

A comienzos de junio de 2026, el precio pizarra del trigo se ubica en 213 dólares por tonelada. Aunque representa una recuperación significativa respecto del mínimo de 161 dólares por tonelada registrado en noviembre de 2025, continúa lejos de los valores observados dos años atrás, cuando en mayo de 2024 promediaba los 260 dólares por tonelada. La reciente reducción de los derechos de exportación, cuya alícuota pasó del 7,5% al 5,5%, tuvo un impacto limitado en el mercado. Según el informe, el precio del cereal aumentó apenas 3 dólares por tonelada durante la semana posterior al anuncio. Mientras tanto, los costos de producción registraron una fuerte escalada. En los últimos dos meses, el precio de los combustibles aumentó un 17%, mientras que la urea experimentó un salto del 70%, impulsando significativamente el costo de implantación del cultivo.

Para un planteo tecnológico estándar en Entre Ríos, que contempla una aplicación de 160 kilogramos por hectárea de urea, la inversión en fertilización nitrogenada pasó de 88,8 dólares por hectárea a principios de marzo a 152 dólares por hectárea a mediados de mayo. Esto implicó un incremento de 63,2 dólares por hectárea únicamente por efecto de este insumo.

En los últimos dos meses, el precio de los combustibles aumentó un 17%, mientras que la urea experimentó un salto del 70%, impulsando significativamente el costo de implantación del cultivo.

Bajo las condiciones actuales de precios y costos, el rendimiento de indiferencia provincial se ubica en 3.550 kilogramos por hectárea. Si bien este nivel fue alcanzado en cuatro de las últimas cinco campañas gracias a buenos resultados productivos, supera el promedio de la última década y refleja la exigencia productiva necesaria para cubrir los costos. El análisis histórico realizado por BolsaCer muestra que, en promedio, las distintas regiones entrerrianas han registrado rendimientos inferiores al umbral actualmente requerido para alcanzar el equilibrio económico. Como consecuencia de este escenario, la entidad proyecta una disminución del 18% en la superficie sembrada, equivalente a una reducción de 129.900 hectáreas. De concretarse esta estimación, el área implantada descendería hasta aproximadamente 600.000 hectáreas, frente a las 729.900 hectáreas registradas en la campaña anterior

De concretarse esta estimación, el área implantada descendería hasta aproximadamente 600.000 hectáreas, frente a las 729.900 hectáreas registradas en la campaña anterior.

El panorama se vuelve aún más desafiante para los productores que trabajan bajo esquemas de arrendamiento. Considerando rendimientos promedio de los últimos diez años y los precios vigentes, los márgenes brutos resultan negativos en todas las zonas de la provincia. Para alcanzar el punto de equilibrio a nivel provincial, el precio pizarra debería aumentar un 8%, hasta ubicarse en torno a los 230 dólares por tonelada. En la zona Este, donde los rendimientos promedio son menores, el valor necesario para cubrir costos asciende a 244 dólares por tonelada.

Las perspectivas a futuro tampoco ofrecen señales alentadoras. La posición diciembre de 2026 del mercado de futuros A3 cotiza actualmente a 225 dólares por tonelada, valor que incluso retrocedió 9 dólares durante la semana posterior a la reducción de retenciones. Si bien esta cotización supera en un 5,6% al precio disponible actual y reduce el rendimiento de indiferencia a 3.360 kilogramos por hectárea, el promedio provincial de la última década se ubica apenas por debajo de ese nivel, en 3.320 kilogramos por hectárea. De acuerdo con el informe, para lograr un margen bruto nulo con un rendimiento promedio sería necesario que el trigo alcance una cotización de 228 dólares por tonelada, por encima de los valores actualmente proyectados por el mercado.

En este contexto, BolsaCer advierte que los productores que trabajan sobre campos arrendados volverían a quedar expuestos a pérdidas económicas. Para revertir esta situación sería necesario combinar rendimientos excepcionalmente altos con una mejora en las cotizaciones del cereal superior a la prevista actualmente por el mercado de futuros.

Para revertir esta situación sería necesario combinar rendimientos excepcionalmente altos con una mejora en las cotizaciones del cereal superior a la prevista actualmente por el mercado de futuros.

Las estimaciones indican que, bajo los supuestos considerados, el planteo promedio provincial en campo arrendado arrojaría pérdidas cercanas a los 8,4 dólares por hectárea. La única excepción sería la zona Sur de la provincia, donde se proyecta un margen bruto apenas positivo de 7,6 dólares por hectárea, aun contemplando la baja de retenciones y las expectativas de mejora en los precios.

De esta manera, la campaña triguera 2026/27 se inicia con señales de alerta para el sector, que deberá apoyarse en una combinación de buenos rendimientos y una recuperación de los precios para evitar un nuevo ciclo de resultados económicos adversos.

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