En el marco del Día Mundial de las Abejas, que se conmemora cada 20 de mayo, la FAO, CAFRAM y SADA impulsaron acciones para visibilizar el valor de la producción apícola argentina y promover el consumo interno de miel y otros productos derivados de la colmena. Esta iniciativa puso el foco en una actividad con presencia federal, peso exportador y un rol ambiental clave para los sistemas agroalimentarios.
La apicultura argentina está presente en 22 provincias, involucra a más de 22.000 productores registrados y cuenta con más de cuatro millones de colmenas. Con una producción promedio anual de 80.000 toneladas de miel, el país se mantiene entre los principales actores del mercado internacional, aunque con una marcada orientación hacia el comercio externo.
En 2025, Argentina exportó miel a 17 países, con un volumen de 90.614 toneladas y más de 211 millones de dólares FOB. En este contexto, Estados Unidos y Alemania concentraron el 78,4% de las ventas externas, mientras que los cinco principales destinos explicaron el 90% de los envíos.
Una cadena fuerte, pero dependiente de la exportación
El perfil exportador de la apicultura argentina confirma la competitividad de la miel, reconocida por su calidad y diversidad. Sin embargo, se enfrenta a una limitación estructural, ya que aproximadamente el 95,3% de la miel exportada se comercializa en tambores, una modalidad que reduce la posibilidad de capturar mayor valor agregado dentro del país.
En 2024 la cadena contaba con 1.280 salas de extracción habilitadas por SENASA, con una fuerte concentración en Buenos Aires y Entre Ríos, además de 356 plantas fraccionadoras registradas en el país. Esta red permite procesar grandes volúmenes en períodos cortos de cosecha y sostiene parte de la competitividad exportadora.
Sin embargo, el mayor desafío aparece en el mercado interno, porque el consumo anual de miel en la Argentina ronda las 6.000 toneladas, con un promedio cercano a 250 gramos por habitante al año. Este consumo se ubica muy por debajo de países como Alemania, donde llega al kilo.
Más de 80 variedades para agregar valor
La Argentina cuenta con más de 80 variedades de miel, con perfiles sensoriales y composiciones que cambian según las flores, el clima y el territorio de origen. Esa diversidad abre una oportunidad para diferenciar productos y fortalecer a las economías regionales.
Una de las estrategias centrales es mejorar la comunicación hacia los consumidores. Esto se debe a que todavía persisten percepciones erróneas sobre las propiedades nutricionales de la miel, su contenido calórico, los procesos naturales de cristalización y las diferencias entre variedades según origen floral o territorial.
También se señala la necesidad de ampliar los usos del producto más allá de las formas tradicionales. La miel suele estar asociada al invierno, a afecciones respiratorias o al consumo como alimento untable, pero tiene potencial en preparaciones gastronómicas, panificados, bebidas, infusiones, recetas saludables, cosmética y cuidado personal.
El valor de las abejas
Las abejas y otros polinizadores contribuyen a la reproducción de cerca del 75% de los cultivos alimentarios del mundo, entre ellos frutas, hortalizas, semillas y frutos secos. Por eso, su rol resulta decisivo para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la productividad agrícola.
En esta línea, la oficial de Programas de la FAO en Argentina, María Laura Escuder, señaló: "Las abejas cumplen un rol fundamental en los sistemas agroalimentarios. Su trabajo silencioso sostiene la producción de una gran parte de los alimentos que consumimos todos los días y, al mismo tiempo, genera oportunidades de desarrollo para miles de pequeños y medianos productores en todo el país".
De esta manera, fortalecer el consumo local aparece como una oportunidad económica y estratégica. Para la cadena, implica reducir la dependencia de las exportaciones a granel y valorizar una producción con identidad territorial, trazabilidad y diversidad. Mientras que para los consumidores, significa redescubrir un alimento natural ligado al trabajo de miles de productores y al equilibrio de los sistemas agroalimentarios.
