La carne de pollo continúa consolidándose como la proteína animal preferida por los argentinos. Según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), durante 2025 el consumo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año, una cifra que refleja su fuerte presencia en la alimentación cotidiana.
Según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas durante 2025 el consumo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año
El dato fue destacado por el Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP), que remarcó las cualidades nutricionales y culinarias que impulsan la elección de este alimento en los hogares del país. Además de su accesibilidad económica, el pollo se convirtió en un clásico de la cocina argentina, con la milanesa de pollo como una de las preparaciones más populares.
Un alimento con alto valor nutricional
Desde el CINCAP señalaron que la carne de pollo constituye un aliado clave para una alimentación equilibrada gracias a su importante aporte de nutrientes esenciales. Una sola porción -equivalente a media pechuga o una pata muslo mediana- puede cubrir aproximadamente el 50% de las necesidades diarias de proteínas de un adulto promedio. Además, destacaron que, consumido sin piel, el pollo presenta un bajo contenido graso y predominan las grasas consideradas saludables. También aporta minerales fundamentales como potasio, magnesio, fósforo, hierro y selenio, junto con vitaminas del complejo B.
Digestibilidad y consumo en todas las etapas de la vida
Otro de los aspectos resaltados es su facilidad de digestión. Debido a que posee menor cantidad de tejido conectivo que las carnes rojas, resulta más sencillo de masticar y digerir. Por esa razón, los especialistas indicaron que puede incorporarse desde el inicio de la alimentación complementaria, a partir de los seis meses de vida, y mantenerse como parte de la dieta durante todas las etapas, incluida la adultez mayor.
Versatilidad y soluciones prácticas
La versatilidad es otro de los puntos fuertes de la carne de pollo. Su capacidad para adaptarse a preparaciones frías, calientes, simples o gourmet la convierten en un ingrediente habitual en la cocina diaria. En paralelo, la industria avícola avanzó en el desarrollo de opciones prácticas para el consumidor, como cortes porcionados -pechugas, muslos y alas- y productos congelados individualmente (IQF), que permiten utilizar solo la cantidad necesaria sin descongelar el resto del envase. Con estos atributos, la carne de pollo mantiene su crecimiento en el mercado argentino y reafirma su posición como una de las principales fuentes de proteína en la dieta nacional.
