En el marco del último día del congreso A Todo Trigo 2026, el analista Gustavo López, director de Agritrend S.A., dialogó con Agritotal y analizó el escenario que enfrenta la campaña argentina. Durante la entrevista, planteó que el mercado atraviesa un escenario de alta volatilidad, menor oferta global y oportunidades para la Argentina, aunque advirtió que las decisiones locales serán clave para aprovechar ese contexto.
Para explicar el momento actual, López partió del concepto VICA, que reúne volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Según indicó, ese marco permite entender mejor cómo funciona hoy el mercado de trigo, atravesado por precios cambiantes, insumos, clima, conflictos geopolíticos y modificaciones en el mapa comercial internacional.
El analista señaló que el trigo, al igual que otros commodities, enfrenta un fuerte nivel de volatilidad. Sin embargo, remarcó que "estamos muy cerca de lo que es un niño más intenso, con lo cual, presenta oportunidades bastante buenas".
Además, explicó que el mercado mundial ya no responde únicamente a la lógica tradicional de oferta, demanda y stocks. En ese sentido, mencionó el impacto del cambio climático, las guerras, la tecnología y los movimientos de los grandes jugadores globales como variables que también inciden sobre los precios.
Un mercado global que cambió de protagonistas
López marcó un cambio relevante en la participación de los principales países dentro del comercio internacional. Según explicó, Estados Unidos viene perdiendo presencia en trigo y se orienta más hacia maíz y soja, mientras que Europa del Este, especialmente Rusia y Ucrania, ganó protagonismo en la formación de precios.
En ese marco, planteó que la Argentina podría tener un rol más importante que el de simple tomador de precios. Y afirmó: "Hoy Argentina puede llegar a ser un formador de precios. Precio más bien base, o sea, que eso a partir de ahí empieza a rebotar".
También advirtió que China conserva un peso relevante por el volumen de stocks que concentra, aunque no necesariamente por su participación comercial. En este sentido, remarcó: "Prácticamente el 50% de los stocks están todos en China".
En cuanto a Brasil, López indicó que el país vecino tiende hacia el autoabastecimiento y ya no tiene el mismo peso para las exportaciones argentinas. Según detalló, el año pasado Brasil representó el 35% de los embarques, mientras que este año bajó al 13%.
La producción podría quedar arriba de las primeras estimaciones
Al analizar la campaña local, López fue más optimista que otras proyecciones difundidas en el sector. Si bien se había planteado una producción cercana a 21 millones de toneladas, consideró que el área todavía se está definiendo y que la tecnología podría empujar el resultado final.
Al respecto señaló: "Yo creo que están dadas todas las condiciones para que sea una muy buena cosecha". Y agregó que la producción "puede estar quizás arriba de los 23 o 24000000", lo que dejaría un saldo exportable de al menos 15 o 16 millones de toneladas.
Para el analista, ese volumen podría ubicar a la campaña entre las mejores de la historia. Más precisamente marcó que "podría estar dentro de la segunda mejor", dejando a la vista una visión más favorable sobre el potencial productivo argentino.
Decisiones que no pueden demorarse
Con un FOB que, según señaló, parece consolidarse en torno a los USD 250, estimó que una cosecha de 23 o 24 millones de toneladas podría generar un saldo exportable importante. Sin embargo, advirtió que las retenciones reducen la capacidad de pago al productor.
"Parece absurdo seguir con un planteo de estas características", sostuvo al referirse al mantenimiento del esquema actual. Para el analista, una baja de la presión fiscal podría incentivar el área, sostener el nivel tecnológico y generar mayores ingresos para la economía.
Frente a la próxima campaña, el especialista remarcó que el tiempo para tomar decisiones es limitado. Según explicó, todavía queda margen en el sur, aunque allí aparecen problemas por excesos de agua en algunas zonas.
En la ecuación del productor, López destacó que el doble cultivo trigo-soja aparece como una alternativa atractiva en algunas regiones. Para el analista, el trigo podría ser traccionado por una soja con mayor protagonismo en la próxima gruesa, en un contexto donde los oleaginosos podrían tener una "revancha" frente a otros cultivos.
El mercado internacional ofrece una ventana favorable por menor oferta, demanda relativamente equilibrada y stocks algo más ajustados. Sin embargo, la posibilidad de transformar ese escenario en una campaña de alto impacto dependerá de decisiones internas rápidas, especialmente sobre la presión fiscal y los incentivos para sostener área y tecnología.
