Manos maní

El maní dejó atrás el récord y recalculó el ciclo

Tras alcanzar máximos históricos en 2024/25, la cadena ajustó área, producción y molienda por el deterioro de los precios internacionales y el aumento de los costos

22 May 2026

El complejo manisero nacional atraviesa un cambio de escenario luego de alcanzar máximos en siembra, cosecha, molienda y exportaciones durante el ciclo 2024/25. De acuerdo con un informe realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), atravesado por un contexto internacional menos favorable, la actividad ajustó sus perspectivas y se diferenció del año récord que proyecta el agro argentino en su conjunto.

Radicado principalmente en Córdoba, donde se concentra el 75% de la producción nacional y casi toda la capacidad industrial, el maní sigue siendo una de las economías regionales más dinámicas del país. Además, la Argentina mantiene un posicionamiento destacado en el mercado externo por la calidad del grano destinado al consumo humano.

La expansión perdió fuerza

Sin embargo, de acuerdo con el último informe mensual de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el área sembrada con maní en la campaña 2025/26 se estimó en 406.000 hectáreas. Esto representa una baja del 24% frente al máximo registrado en el ciclo anterior.

La retracción responde principalmente a la caída de los precios internacionales y al incremento de los costos de producción, dos factores que comprimieron los márgenes esperados del cultivo. A ese escenario se sumó la incertidumbre climática, con episodios de sequía en etapas críticas.

Como consecuencia de la menor superficie implantada, la producción se proyecta en 1,2 millones de toneladas, con una caída interanual del 34%. Se trataría del retroceso más marcado de los últimos cinco años, incluso por encima del impacto registrado durante la sequía de la campaña 2022/23.

Aun así, la estimación se mantiene relativamente cerca de los niveles previos al récord. En perspectiva histórica, el volumen previsto se ubica apenas 5% por debajo del promedio anterior a la campaña excepcional y en valores similares a los de 2020/21.

La industria también sintió el ajuste

La molienda mostró una evolución irregular durante los últimos años, condicionada por la disponibilidad de materia prima. Luego de la caída registrada en 2023 por el impacto de la sequía, el procesamiento alcanzó un máximo en 2025, acompañando la cosecha histórica de la campaña 2024/25.

En ese desempeño también influyó la reducción a cero de las retenciones aplicadas a los residuos sólidos del crushing de maní, dispuesta por el Decreto 38/2025. La medida funcionó como un incentivo adicional para la industrialización y la exportación de productos con mayor valor agregado.

De cara a 2026, la Cámara Argentina del Maní proyecta una caída del 22% en el procesamiento industrial, con una molienda estimada en 206.000 toneladas. La baja se vincula directamente con la menor disponibilidad de materia prima durante la campaña en curso.

Exportaciones récord, pero con precios en baja

El complejo manisero exportó en los últimos cinco años un promedio anual de 802.300 toneladas por USD 1.104 millones, según datos del INDEC. El producto dominante fue el maní sin cáscara, seguido por maní tostado y manteca, aceite de maní, pellets y expellers.

El año 2025 marcó un máximo histórico para la cadena, con 915.000 toneladas exportadas y USD 1.227 millones, el valor más alto de las últimas dos décadas. Sin embargo, mientras el volumen exportado creció 25% frente a 2024, el precio implícito de las operaciones cayó 17%, por lo que el valor total apenas aumentó 3%.

En el primer trimestre de 2026, las exportaciones alcanzaron 248.000 toneladas, un 21% por encima del mismo período del año anterior, impulsadas por los elevados stocks de la campaña récord. No obstante, para el resto del año se espera una menor oferta exportable, en línea con la baja productiva.

Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el ajuste no desplaza a la Argentina del mapa global, ya que se mantiene como el segundo exportador mundial de maní, con una participación del 23% en las ventas internacionales, detrás de India, que concentra el 25%.

Después de dos años de expansión y precios elevados, el negocio ingresó en una etapa de corrección. Allí la competitividad ya no depende solo del volumen, sino también de la capacidad para sostener valor agregado, eficiencia industrial y presencia externa en un mercado más exigente. 

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