Según el Monitor Productivo de IERAL y Fundación Mediterránea, la rentabilidad del sector durante el primer trimestre del año se ubicó entre los peores registros de los últimos diez años. Este resultado fue principalmente producto de una oferta interna récord que debilitó el precio del capón y redujo los ingresos de los establecimientos.
En pesos constantes, el margen neto de una granja de eficiencia media promedió $194 por kilo producido entre enero y marzo. Se trató del segundo peor resultado para un primer trimestre en la última década, solo por encima de 2023, cuando había alcanzado $172 por kilo. En dólares constantes, el indicador promedió USD 0,14 por kilo, el tercer registro más bajo del período analizado.
Un mercado interno con más carne disponible
El principal factor detrás del deterioro fue la abundante disponibilidad de carne porcina. En los primeros tres meses del año, la oferta interna llegó a 222 mil toneladas equivalentes res, el mayor volumen para un primer trimestre en los últimos 20 años.
La expansión estuvo explicada casi por completo por la producción nacional, que creció 15,7% interanual y representó el 94% de la oferta total. En cambio, las importaciones netas retrocedieron 12,5% y aportaron apenas el 6%.
Ese exceso de mercadería impactó directamente sobre el precio del capón. Medido en pesos constantes, el valor promedio de enero a marzo fue de $2.266 por kilo, con una caída real interanual del 12,5% y el peor registro de la última década. En dólares reales, promedió USD 1,56 por kilo, 16% menos que en igual período de 2025.
Los costos amortiguaron, pero no alcanzaron
A diferencia de lo ocurrido con los ingresos, los costos se mantuvieron relativamente bajos en perspectiva histórica. Para una granja de eficiencia media, el costo total promedió $2.118 por kilo producido en el primer trimestre, apenas 2,6% por encima del año anterior, pero 12% por debajo del promedio 2016-2024.
En dólares constantes, los costos promediaron USD 1,46 por kilo, 1,6% menos que en el primer trimestre de 2025 y 5% por debajo del promedio histórico. Y la alimentación volvió a ocupar un lugar central, ya que representó cerca del 61% de los costos totales.
Sin embargo, esa ventaja no alcanzó para compensar la baja del precio de venta. Y los ingresos de una granja de eficiencia media cayeron 13% interanual en pesos constantes y 16% en dólares constantes.
La eficiencia marcó una diferencia clave
En el primer trimestre, las granjas de eficiencia alta obtuvieron un margen neto promedio de $413 por kilo, mientras que las de eficiencia media alcanzaron $194. En el otro extremo, las de menor eficiencia registraron una pérdida de $174 por kilo producido.
Además, las granjas más eficientes lograron un excedente equivalente al 21,9% de sus costos, las de eficiencia media alcanzaron 9,3% y las menos eficientes tuvieron una pérdida equivalente al 6,9%. La ubicación también pesó en los márgenes. De esta manera, la diferencia también se reflejó en la rentabilidad sobre costos.
La localización de las granjas fue otro factor relevante, ya que en zonas alejadas de los puertos de Rosario, el menor precio relativo de materias primas como maíz y soja puede mejorar la ecuación económica, siempre que exista disponibilidad local de granos. Para establecimientos de eficiencia media, el informe estimó un margen de $194 por kilo en Malena, al sur de Córdoba, frente a $146 en Marcos Juárez y $99 en Rosario.
En marzo, la mejora mensual dejó una señal algo más favorable, con márgenes de $267 por kilo en Malena, $220 en Marcos Juárez y $175 en Rosario. Sin embargo, el balance del trimestre confirmó que el arranque de 2026 fue complejo para la actividad porcina, con una oferta récord que presionó los precios y dejó a la eficiencia productiva como principal herramienta para defender la rentabilidad.
