Los incendios forestales en la Patagonia no solo transforman el paisaje, sino que destruyen el hábitat de especies esenciales para la producción agrícola: los polinizadores. Sin embargo, un estudio reciente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y el CONICET arrojó luz sobre la capacidad de resiliencia del sector: las chacras de frambuesa funcionan como refugios críticos para los insectos que huyen del fuego.
El fenómeno de la concentración
El estudio, liderado por la ingeniera agrónoma María Noel Szudruk (FAUBA), analizó el comportamiento de los insectos tras el incendio de 2021 en Lago Puelo (Chubut), que afectó 11.000 hectáreas. Los resultados fueron contundentes: las chacras de frambuesa ubicadas a menos de 700 metros del fuego albergaron un 60% más de abejas nativas y escarabajos polinizadores que aquellas situadas a mayor distancia.
"Mientras que en las zonas alejadas los insectos se distribuyen entre el bosque y los cultivos, en las áreas cercanas al fuego se concentraron en las chacras luego de perder su hábitat natural", explicó Szudruk. Este hallazgo demuestra que los sistemas productivos bajo riego actúan como amortiguadores ante la pérdida de biodiversidad en el bosque nativo.
Esta capacidad de refugio se potencia por la diversidad floral de las fincas, donde el cultivo de frambuesa convive con otras berries, como mora o corinto, frutales y hortícolas, garantizando una oferta de polen clave para preservar la polinización. A esta variedad se suma la vegetación espontánea favorecida por el riego, que según Szudruk cumple la doble función de alimentar tanto a polinizadores como a insectos controladores de plagas. En esta línea, aunque estas plantas compiten con el cultivo, la especialista recomienda realizar un manejo intermedio, como dejar sin desmalezar los bordes o el espacio entre las hileras.
Polinización y rendimientos
Abeja nativa Cadeguala albopilosa visitando una flor de frambuesa. Foto: M. N. Szudruk
A pesar del aumento en la densidad de insectos en las chacras cercanas al fuego, los rendimientos de fruta se mantuvieron estables. Un dato fundamental del estudio es que este incremento se dio en abejas nativas, las cuales no dañan la flor, a diferencia de lo que ocurre con altas densidades de la abeja de la miel (Apis mellifera), que puede reducir los rindes si sobrepobla el cultivo.
Hacia una gestión territorial integral
"Los bosques proveen servicios ecosistémicos indispensables para los productores y es fundamental mantenerlos", señaló la investigadora. En este sentido, Szudruk destacó que la propuesta final del estudio apunta a una planificación territorial que trascienda los límites de la finca, bajo la premisa de que "el conocimiento generado tiene que servir para diseñar políticas públicas y estrategias de gestión territorial". De esta manera, se busca articular integralmente la restauración y conservación de los bosques nativos con el manejo agrícola y estrategias eficaces de prevención de incendios.
