Economía

Cayeron 24% las exportaciones de productos regionales en septiembre

La producción de alimentos acumula una baja de casi 2%, con caída del mercado interno y de las ventas al exterior. Pymes del interior, las más afectadas

La industria de la alimentación afronta, como la gran mayoría de los rubros manufactureros, un año muy difícil en términos de actividad, a pesar de que se trata de un sector más inelástico frente a una caída de consumo. Aún así, el año cerrará con una baja en la demanda interna y también en las exportaciones, afectadas en gran medida por problemas de competitividad. 

En este contexto, las economías regionales de alimentos y bebidas son las que más están sufriendo por estar conformadas, en su gran mayoría, por Pymes. De acuerdo con un informe de la Coordinadora de las Industrias de Productos de la Alimentación (Copal), en septiembre las ventas al exterior de estos sectores del interior del país sufrieron un derrumbe del 24% en términos interanuales, la mayor caída del año. A su vez, en los nueve meses del año la merma alcanzó al 12,4% respecto del mismo período del año pasado. 

Este escenario se da en un contexto de caída generalizada del rubro alimentos y bebidas, cuyas exportaciones en septiembre se contrajeron 13,8% y acumulan una reducción de 1,1%. En volúmenes, también el resultado del noveno mes del año fue de una caída de 6,2%. Son 20 los sectores que la Copal analiza al hablar de economías regionales. Algunos mostraron mejor performance que otros, pero todos reflejaron una caída en sus exportaciones. A modo de ejemplo, mientras que el rubro de conservas y preparados de tomate registró entre enero y septiembre una reducción de 1,4%; el vino, 4% y las manzanas, 9,2%, el sector de dulces y mermeladas exportó en el período un 13,7% menos y el de aceitunas, un 25,1% menos. A su vez, las exportaciones de aceite de oliva se derrumbaron 36,2% y las de conservas de frutas, 60,4%. 

En un encuentro organizado con la prensa, el presidente de Copal, Daniel Funes de Rioja, y algunos miembros del comité ejecutivo manifestaron una gran preocupación por este contexto y aseguraron que la proyección para 2015 no es buena. "Lo estamos hablando con el Gobierno desde hace tiempo y también lo hablaremos con los distintos candidatos a presidente, pero ahora es el momento de actuar", afirmó Funes de Rioja.Salarios altos

El incremento de los costos logísticos, que a septiembre crecieron 29%; la mayor presión tributaria –pasó del 22% al 31,1% del PBI entre 2004 y 2013– en todos los niveles de gobierno y la alta incidencia de la mano de obra son algunos de los factores que, según Copal, influyeron en la realidad actual de la industria. "El nivel de salarios que tenemos en la Argentina –en la alimentación, el promedio es de $8.000– es muy alto y genera serios problemas de competitividad", consideró el presidente de la entidad. Consultado sobre la posibilidad de que la industria otorgue un bono de fin de año a los trabajadores, Funes de Rioja manifestó que el gremio realizó el pedido a nivel sectorial pero se le respondió negativamente. De todos modos, luego cada empresa tendrá su propia definición al respecto, como viene ocurriendo en los últimos años. Sobre la presión tributaria, el empresario se refirió a un "festival de tasas que provoca un gran descalabro desde el punto de vista productivo".

Esta caída de la actividad de la industria alimenticia, que a agosto acumuló una reducción de 1,8%, no está todavía impactando fuertemente en el empleo. La mano de obra cayó 2% en el período, en tanto que las horas trabajadas lo hicieron en un 4%. La mayoría de las empresas, especialmente las pymes de las economías regionales, está optando por bajar la cantidad de horas de trabajo, con la consecuente reducción de salario, y/o adelantar vacaciones antes que recurrir a los despidos. Pero si este escenario de parálisis continúa, el año próximo podría disparar reducciones de personal.