Economia

La pandemia y la caída del consumo arrastraron 900 carnicerías

Según el relevamiento, tuvieron que bajar sus persianas unas 550 en la Capital Federal y 350 en la Provincia de Buenos Aires, que no pudieron afrontar la situación de un sector castigado.

Cerca de 900 carnicerías de barrio, unas 550 en Capital Federal y 350 el Conurbano bonaerense, debieron cerrar sus puertas en el último año sumergidas en la crisis causada por la pandemia, reveló un informe de la ONG Defendamos Buenos Aires.

Según la Encuesta Mensual Económica (E.M.E.) de la ONG, dirigida pro el abogado Javier Miglino, "la pandemia de Covid 19 que no da respiro golpeó con dureza al sector de las carnicerías: en total, 550 locales dedicados a la venta de carne cerraron sus puertas entre junio de 2020 y junio de 2021 y 350 en el Conurbano bonaerense".

El informe destaca que el cierre masivo de carnicerías provocó que al menos 1.900 trabajadores quedaran si empleo.

El trabajo precisó que las zonas más afectadas por los cierres en la Provincia de Buenos Aires fueron Pilar, San Isidro, Quilmes, Lomas de Zamora, Banfield, Lanús, Adrogué, Temperley, Barrio San José, Avellaneda, Morón, San Martín, Lomas de Zamora, Quilmes y Vicente López, con una pérdida promedio para cada distrito-barrio de 10 establecimientos.

En cuanto a la Ciudad de Buenos Aires, los 550 locales de venta de carne cerrados en lo que va del año, se ubicaban en Nueva Pompeya uno de los barrios más azotados por la crisis; Belgrano, Barrio Norte, Nuñez, el Centro, Retiro, Recoleta, Almagro, Balvanera, San Telmo, Las Cañitas, Flores, Liniers, Caballito, Almagro, Villa Soldati, Versalles y Floresta.

"En todos los barrios porteños cerraron al menos cinco carnicerías.

En algunos como Almagro, Flores, Liniers y Nueva Pompeya, cerraron entre seis y doce", señaló Miglino.

Según el abogado, la actividad se vio menguada por la pandemia "que afectó especialmente a los negocios de carnicería porque la gente sale poco y por la suba de precios de la carne que obligó a muchos argentinos a reducir el consumo de ese alimento".

Para Miglino, además, "al cerrar una carnicería cierran también los canales de distribución del alimento, cámaras frigoríficas, camiones de transporte e incluso algunos frigoríficos. Por este motivo se perdieron también unos 1.900 puestos de trabajo que seguramente se irán recuperando a medida que la pandemia comience a darnos un respiro a todos los argentinos".La fuerte suba del producto y la crisis desatada por la pandemia hizo que los locales tuvieran que cerrar sus puertas.