El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria analiza muestras recolectadas en San Miguel de Tucumán mientras coordina acciones con organismos científicos y sanitarios para contener una eventual expansión.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) encendió las alertas en Tucumán tras recibir una notificación por la posible presencia del caracol gigante africano (Lissachatina fulica) en un domicilio del barrio Ciudadela, al sur de San Miguel de Tucumán. El aviso fue realizado por la Fundación Miguel Lillo, lo que motivó la intervención inmediata de técnicos del organismo sanitario, quienes tomaron muestras para su análisis en laboratorio oficial. Mientras se aguardan los resultados, se activó un esquema preventivo con participación del municipio local, el sistema de salud provincial y especialistas en biodiversidad.
La eventual detección no es menor: el caracol gigante africano está catalogado como una de las especies invasoras más dañinas a nivel global. Su alta capacidad de reproducción, adaptabilidad y voracidad lo convierten en una amenaza tanto para la producción agrícola como para los ecosistemas nativos.
El caracol gigante africano está catalogado como una de las especies invasoras más dañinas a nivel global.
Además del impacto ambiental, el molusco representa un riesgo sanitario. Puede actuar como vector de parásitos que afectan a los humanos, especialmente a través de su baba, lo que obliga a extremar precauciones en caso de contacto.
En Argentina, los antecedentes más cercanos se registraron en la región del NEA. En 2024, en Misiones, se detectaron ejemplares que fueron eliminados mediante operativos de control, sumándose a registros previos en Puerto Iguazú y Corrientes. Estos episodios evidencian que, si bien la presencia es aún focalizada, existe un riesgo concreto de dispersión hacia otras regiones del país.
En 2024, en Misiones, se detectaron ejemplares que fueron eliminados mediante operativos de control, sumándose a registros previos en Puerto Iguazú y Corrientes.
El principal factor de propagación es el traslado involuntario a través de plantas, macetas, materiales de construcción o vehículos. También influyeron prácticas como su uso como mascota o alimento en otros países, lo que facilitó su expansión internacional.
Frente a este escenario, el SENASA insiste en la importancia de la detección temprana y la participación ciudadana. Recomienda no manipular los caracoles, evitar el contacto con su baba, no utilizar venenos y reportar cualquier sospecha a las autoridades sanitarias.
En caso de confirmarse su presencia en Tucumán, se avanzará con protocolos de erradicación manual y monitoreo intensivo, buscando contener el foco antes de que se transforme en una invasión de mayor escala.
Por el momento, la provincia se mantiene en estado de vigilancia, a la espera de los resultados de laboratorio que determinarán los próximos pasos en la estrategia sanitaria.
