El conocimiento académico y el desarrollo productivo se unieron en un proyecto inédito para el sector agropecuario bonaerense. La Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y la firma Plan Divino sellaron un convenio de cooperación marco para impulsar un polo educativo y ambiental en el Establecimiento La Matera, un campo ubicado en la localidad de Mercedes que se convertirá en el primer "caso testigo" de esta alianza.
El acuerdo, firmado el pasado 4 de junio, busca integrar de manera sistémica la producción, la educación, la investigación científica y el cuidado del medio ambiente en un mismo territorio. La firma estuvo encabezada por la decana de la FAUBA, Adriana Rodríguez; el secretario de Desarrollo y Relaciones Institucionales de la facultad, Joaquín Pérez; el ex presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Jose Martins; y los impulsores del proyecto y directivos de Plan Divino, Marcelo González y el reconocido artista Abel Pintos.
A través de esta cooperación, la universidad aportará su experiencia científica y de extensión para promover actividades de capacitación, asistencia técnica e intercambio de conocimientos, abriendo una ventana de oportunidades para que estudiantes de diversas carreras realicen prácticas y proyectos de investigación a campo.
Sembrar plantas y futuro
Para el cantante y compositor Abel Pintos, la firma de este convenio representa la concreción de un anhelo fundacional del establecimiento. "Acabamos de firmar un convenio para que por fin se cumpla el sueño de que esto sea un espacio para la educación. Va a ser experimental, de familia, de encuentro, de trabajo; de sembrar no solamente plantas sino futuro también", destacó el artista, agradeciendo la confianza y la oportunidad brindada por la casa de altos estudios.
Por su parte, Marcelo González, socio en Plan Divino, resaltó el impacto social y comunitario que proyectan para el establecimiento mercedino. "Nos enorgullece poder poner en funcionamiento un proyecto que anhelamos en familia hace muchos años. Sentir que nuestro campo se convierte en el primer caso testigo para generar un arraigo fuerte con nuestros jóvenes y nuestra comunidad nos demuestra que la educación, la cultura y el campo son un solo ecosistema", afirmó, definiendo este hito como el primer paso de un camino de transformación.
El conocimiento puesto en el territorio
Desde la perspectiva académica, la decana de la FAUBA, Adriana Rodríguez, calificó el acuerdo como un gran honor que le permitirá a la universidad volcar en el terreno los desarrollos que se gestan en las aulas y laboratorios.
"Nos permite poner en territorio conocimientos que se desarrollan en la Facultad, tanto desde la producción frutícola como de la cuestión ambiental y de producir en forma sustentable", explicó Rodríguez. La decana hizo especial hincapié en el valor pedagógico de la iniciativa: "Nos permite avanzar en proyectos de investigación, extensión y docencia para nuestros estudiantes. Todas las líneas de trabajo van a estar involucrándolos, y creo que eso tiene un efecto multiplicador".
