Medio Ambiente

Se acrecientan las sequias en Argentina

El Río Paraná, ruta fluvial trascendental para las exportaciones de granos, está sufriendo su peor sequía desde 1944.

14 Sep 2021

 No es novedoso que las sequías han sido uno de los grandes problemas de la humanidad.

Responsables de una gran cantidad de muertes a lo largo de la historia, ese fenómeno natural se vuelve cada vez más complejo a medida que la población aumenta y, con ello, la demanda de agua.
Además de usarse para consumo, el agua se utiliza en diferentes actividades que facilitan el día a día de las personas, como la generación de energía, el transporte fluvial, la ganadería y la agricultura, entre otras.
Aunque en algunos casos la ausencia de agua puede ser resuelta mediante otras alternativas, como la energía termoeléctrica, existen otros, como la agricultura, que la necesitan invariablemente. En ese sentido, en pleno debate sobre el cambio climático, la realidad es que, con el pasar de los años, las sequías van en aumento.

Según un extenso informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), diversos análisis confirman que el calentamiento global es consecuencia de la actividad humana. Por ejemplo, el dióxido de carbono, un gas que se caracteriza por "atrapar el calor", provoca que la Tierra se caliente. Así, desde finales del Siglo XIX, la temperatura global aumentó 1,18 grados centígrados, siendo los últimos siete años los más cálidos.

El cambio climático aumenta las probabilidades de que las sequías empeoren: las temperaturas más altas pueden incrementar la evaporación del suelo, haciendo que los períodos con bajas precipitaciones sean más secos que en condiciones más frías. Las sequías también pueden persistir a través de una "retroalimentación positiva", donde los suelos muy secos y la cubierta vegetal disminuida pueden suprimir aún más la lluvia en un área ya seca.

Además, el clima cambiante también puede alterar los llamados "ríos atmosféricos" (corrientes estrechas de humedad transportadas en la atmósfera), lo que puede modificar especialmente ciertos patrones de precipitación.

Sobre la base de esta información, es imposible no pensar en la Argentina, que en las últimas décadas ha sufrido varias sequías.

Hoy en día, el Río Paraná, ruta fluvial trascendental para las exportaciones de granos, está sufriendo su peor sequía desde 1944.

Ayer la provincia de Buenos Aires declaró la emergencia hídrica en el delta del río. La declaración, oficializada en el Boletín Oficial mediante el Decreto 710, será por 180 días y comprende por los partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero, Zárate, Campana, Escobar, Tigre, San Fernando, San Isidro, Vicente López, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Ensenada, La Plata y Quilmes.

El agro (y el país) sufren Todas estas situaciones impactan de lleno en el sector agropecuario, el motor del crecimiento económico argentino: en la década 2010- 2019 representó el 8,7% del PIB y el 60% promedio de las exportaciones del país. Argentina necesita dólares y, para eso, necesita al campo y éste, al agua.

Por ejemplo, la grave sequía que sufrió el país a principios de 2018 generó una caída del PIB del 2,5%, junto con la conmoción financiera y la depreciación del peso que se produjo a partir de abril de ese año. La recesión comenzó en el segundo trimestre, cuando la producción agrícola cayó 32% anual debido a la grave sequía y, del lado de la demanda, las exportaciones se contrajeron más del 8%.

Por otra parte, la sequía de la campaña 2008/2009, en el marco de la crisis financiera internacional, también afectó los precios de las exportaciones. En esa ocasión, la pérdida de producción representó más del 40% de la caída de 2009, que significó casi el 80% de la recesión.

En las campañas 2008/09 y 2009/10, las pérdidas estimadas de ingreso directo por sequía en el cultivo de soja ascendieron a US$ 4.115,88 millones y US$ 2.606,37 millones, respectivamente.
Según el Banco Mundial, los impactos macroeconómicos de las sequías "han resultado ser muy costosos para la economía de Argentina e incluso podrían serlo mucho más en el futuro si las sequías inducidas por el cambio climático reducen los rendimientos agrícolas más severamente y con más frecuencia que en el pasado".

Una de las principales causas de los problemas hídricos regionales es "La Niña", un fenómeno climático frío que implica un bloqueo de precipitaciones. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la probabilidad de que aparezca La Niña para el próximo verano pasó del 67% al 70%. En los últimos 35 años, hubo tres campañas con Niñas consecutivas y fueron tres de las peores campañas de soja y maíz de la historia argentina. En los años "Niña" las regiones agrícolas de Argentina reciben entre un 20 a un 30% menos de lluvias que las normales dependiendo de la intensidad del evento

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