INTA

Logran hasta 48% más de rendimiento en forestaciones del NEA

A través de la selección de árboles superiores y la articulación técnica con los viveristas de la región, el instituto transforma la investigación científica en una herramienta de producción real que reduce la dependencia de insumos importados

29 May 2026

La calidad de las forestaciones en el noreste argentino encuentra su pilar estratégico en los programas de mejoramiento genético desarrollados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). A través de un riguroso proceso técnico que abarca desde la selección de ejemplares superiores hasta la producción de semillas certificadas, el organismo logra moldear el rendimiento y las propiedades madereras directamente desde el origen de la planta en la provincia de Misiones.

Cristian Rotundo, investigador de la EEA Montecarlo, detalló que el INTA lleva adelante programas de mejoramiento de pinos desde hace más de tres décadas. "El objetivo principal es identificar y multiplicar árboles superiores que permitan mejorar la producción y la calidad de las plantaciones", indicó el especialista.

Saltos de rendimiento: hasta 48 % más de madera

En términos de rendimiento, el área de mejoramiento genético forestal registró saltos sumamente significativos en comparación con otros materiales de la región. Por un lado, el Pinus taeda alcanzó incrementos en volumen del 24 %, mientras que el Pinus elliottii mostró mejoras de hasta un 25 % en relación con las semillas de los primeros huertos provinciales. Sin embargo, el hito más destacado de la investigación fue el híbrido F1 INTA-PINDO, cuyos incrementos volumétricos pueden llegar hasta el 48 % frente a los materiales híbridos F2 comerciales utilizados habitualmente en la región.

Transferencia tecnológica a través de los viveros

Para el INTA, el resultado de la investigación científica se materializa verdaderamente cuando los avances llegan al territorio. Desde la entidad señalan que este flujo se canaliza a través de los viveros forestales, el eslabón operativo clave para traducir la genética de laboratorio en millones de plantines listos para el campo.

Luis Kutz, propietario del vivero Arco Iris en Puerto Esperanza, trabaja con materiales del INTA desde hace más de 25 años y da cuenta de la exigencia del mercado actual: "Hoy la industria busca cada vez mejor calidad de árboles: buen crecimiento, buena forma y ramas finas que permitan mejores rendimientos en el aserradero. Eso es lo que está logrando el trabajo del INTA", explicó.

La relevancia de esta sinergia reside en la naturaleza de los ciclos productivos forestales, que oscilan entre los 15 y 25 años. En este esquema temporal, la calidad del plantín inicial es el factor determinante del desempeño final de la inversión. Por eso, las mejoras en el crecimiento, la forma del fuste y las propiedades de la madera se traducen, con el paso de los años, en diferencias críticas de volumen, rendimiento industrial y rentabilidad para el productor.

Soberanía tecnológica para el sector

Más allá del beneficio económico directo para la cadena de valor, la disponibilidad de estos materiales tiene un fuerte componente estratégico para el país. Al respecto, Rotundo destacó que la oferta local de materiales del INTA logra reducir la dependencia de insumos que históricamente eran importados, fortaleciendo la soberanía tecnológica de la región.

"El INTA consolida su rol como generador de esta tecnología, transformando la investigación en una herramienta de producción, que se transfiere a los viveros y se expresa luego en cada plantación forestal", concluyó. 

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