Congreso Maizar 2026

El sorgo volvió a crecer y prometió más mercado para el agro argentino

La cadena destacó el avance de los híbridos, la demanda china y el potencial del cultivo para bioetanol y alimentación animal

29 May 2026

 El sorgo volvió a instalarse en la agenda productiva argentina con una perspectiva renovada. En el Congreso Maizar 2026, referentes de la cadena analizaron el crecimiento del cultivo, el rol de la genética, la apertura comercial hacia China y las posibilidades que se abren a partir de nuevos usos industriales.

Durante el panel "El negocio del sorgo argentino: desafío y oportunidades", especialistas del sector coincidieron en que el cultivo dejó atrás una etapa de retroceso y comenzó a consolidar una nueva oportunidad para productores, semilleros, cooperativas e industrias.

En ese contexto, el presidente y director de Contenidos de Agrositio, Ricardo Bindi, señaló que "es muy motivador ver que el sorgo toma un lugar protagónico. Muchos de nosotros vimos un sorgo que, de 3 millones de hectáreas, fue cayendo hasta 600.000, una destrucción total". En ese sentido, destacó el trabajo conjunto de criaderos, productores, investigadores, ganaderos y actores comerciales que permitieron reconstruir el interés por esta gramínea.

China cambió el mapa comercial

Por su parte, el gerente de Agronegocios de Unión Agrícola Avellaneda, Mariano Tortul, explicó que el buen desempeño del sorgo en zonas de clima "errático" permitió extender la frontera agrícola en áreas donde compite con la ganadería extensiva. Según detalló, en 2021 la producción dio un salto significativo y alcanzó unas 400.000 toneladas, pero el mercado interno no tenía capacidad suficiente para absorber ese volumen.

A partir de ese escenario, la cooperativa comenzó a desarrollar el destino chino, aprovechando el convenio gubernamental firmado entre Argentina y China para exportar sorgo. Según explicó Tortul, a partir de ese momento comenzó a consolidarse el circuito comercial hacia China, con un primer envío anual de 300.000 toneladas. Más tarde, ese volumen creció hasta ubicarse entre 400.000 y 500.000 toneladas.

El crecimiento exportador también modificó la relación de precios con el maíz. Tortul indicó que, antes de la apertura del mercado chino, el sorgo cotizaba entre 80% y 90% del valor del cereal, principalmente por su uso en alimento balanceado. "Después de este paso, está un 10% arriba de la cotización del maíz, en promedio", señaló.

Más híbridos y una cadena en expansión

En cuanto al avance en la oferta tecnológica, el gerente de Operaciones de ASA, Juan Erdmann, indicó que las bolsas de semillas fiscalizadas pasaron de 389.923 en el ciclo 2019/2020 a 463.106 en 2024/2025. Mientras que los híbridos inscriptos en el Registro Nacional de Cultivares crecieron de 70 a 78.

"En 2022 y 2023, hubo un pico de registro de cultivares, necesarios para comercializar híbridos. A partir de los híbridos que se inscribieron en esos años, se introdujo cierta tecnología, como la tolerancia al pulgón amarillo", explicó Erdmann.

El referente de ASA remarcó que el desarrollo de nuevos materiales requiere inversión, años de trabajo, parcelas de ensayo y evaluación a campo antes de llegar al productor. Por eso, consideró relevante tanto la cantidad de híbridos disponibles como la participación de empresas que apuestan por el cultivo.

Brasil marcó un camino posible

El líder de Mejoramiento Genético para Cultivos de Semillas de Nufarm Brasil,Gustavo Almeida, aportó la experiencia brasileña y destacó el rol del sorgo en la industria avícola. Según explicó, el cultivo permitió reducir entre 10% y 15% el costo de producción del pollo y, además, eliminar gastos asociados a la molienda y al almacenamiento del grano.

"Las empresas descubrieron que no necesitan moler el sorgo para los pollos, lo cual reduce el costo eléctrico. Asimismo, se reducen los gastos de almacenamiento, porque el grano va de la cosecha a la boca del animal", apuntó Almeida.

El especialista también subrayó que en Brasil el sorgo se consolidó como una alternativa clave para aportar cobertura y rentabilidad en sistemas agrícolas. "En Brasil, los productores necesitan un cultivo que permita después la siembra directa de soja. (...) Primero, el sorgo fue pensado como un cultivo de cobertura, pero luego surgió la idea de que esa cobertura tuviera rentabilidad", explicó.

El desafío para la Argentina será transformar ese potencial en una estrategia de largo plazo. En este caso, la expansión del sorgo dependerá de la capacidad de articular genética, demanda externa, nuevos usos industriales y condiciones comerciales que den previsibilidad.

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