La actividad del mercado inmobiliario rural volvió a retroceder en marzo y reflejó un clima de mayor cautela entre compradores, vendedores e inversores. Según el informe mensual de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales, el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural se ubicó en 40,82 puntos, lo que confirmó una pérdida de dinamismo respecto de los meses previos.
En marzo, el InCAIR resultó 1,73 puntos inferior al registro de febrero y quedó 8,41 puntos por debajo de los valores registrados al cierre de 2025. Estas cifras marcan un inicio de año con menor impulso para las operaciones rurales.
De acuerdo con el relevamiento de CAIR, el contexto político interno y las dudas sobre la continuidad del rumbo económico influyeron en el ritmo del mercado. En un negocio que suele requerir decisiones de largo plazo y montos elevados de inversión, la incertidumbre tiende a postergar definiciones.
El índice se construye a partir de: encuestas mensuales a socios de todo el país, cantidad de avisos de campos en venta o alquiler, anunciantes en la web institucional, operaciones concretadas, consultas de inversores y avisos comerciales en plazas del interior.
Ese enfoque permite captar no sólo las transacciones cerradas, sino también el movimiento previo que anticipa la dinámica del mercado. Por eso, la caída del indicador refleja un menor nivel de consultas, publicaciones y concreción de negocios en el segmento rural.
El impacto del escenario internacional
La evolución de la guerra en Medio Oriente y la volatilidad en los valores de combustibles y fertilizantes también fueron señaladas como factores que afectan la toma de decisiones en algunas operaciones de compraventa.
Para el sector agroindustrial, estos elementos tienen un peso adicional, ya que inciden sobre los costos productivos, la rentabilidad esperada y la planificación de inversiones. En ese marco, el mercado inmobiliario rural quedó atravesado por una actitud más prudente.
Aunque el nivel de actividad se mantuvo por encima de los pisos observados en otros períodos, el retroceso de marzo mostró que el mercado todavía no logró recuperar una trayectoria sostenida. La evolución de los próximos meses dependerá, en buena medida, de la estabilidad macroeconómica, las señales políticas y el comportamiento de las variables internacionales que inciden sobre el negocio agropecuario.
