La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) cuestionó el nuevo pedido salarial de los sindicatos aceiteros. Además, aseguró que el conflicto ya excede la discusión paritaria, porque impacta sobre una actividad estratégica para la generación de exportaciones, divisas y movimiento en toda la cadena agroindustrial.
Según CIARA, para dimensionar el reclamo primero hay que observar cómo se ubican los sueldos del sector frente al resto del empleo privado registrado. Mientras el salario promedio del empleo privado formal ronda los $1,4 millones, la categoría inicial aceitera parte de los $2,34 millones.
Esa diferencia representa un 67% por encima del promedio privado formal y en las categorías superiores la brecha llega hasta el 117%, alcanzando en mayo de 2026 los $4,9 millones el salario promedio ponderado del sector aceitero. Para la entidad, estos números muestran que el punto de partida de la negociación no es comparable con el de otras actividades del empleo formal.
La evolución frente a la inflación, el dólar y la soja
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el salario aceitero aumentó 361%. En el mismo período, el Índice de Precios al Consumidor subió 299%, el dólar avanzó 304% y la soja medida en pesos creció 179%.
A su vez, desde la entidad señalaron que "mientras los salarios crecieron por encima de esos indicadores, la industria trabajó menos". Esto se debe a que en el primer trimestre de 2026, la molienda acumulada de soja cayó 9% frente al mismo período de 2025.
Desde enero de 2026, el salario aceitero aumentó 13,5%, por encima de la inflación acumulada, que fue de 12,3%. Según CIARA, eso implicó un anticipo promedio de $600.000 por trabajador para cubrir toda la inflación del primer semestre.
El impacto del nuevo reclamo
El nuevo pedido salarial de los sindicatos es del 20%. Para la cámara, esa pretensión equivaldría a proyectar una inflación anual del 34,6%, mientras que la soja en pesos cayó 9% entre enero y mayo.
La entidad también remarcó que cada jornada de paro tiene un efecto directo sobre los ingresos de los trabajadores, con una pérdida estimada de $160.000 por día para cada empleado. Sin embargo, la paralización de la actividad también implica "menos venta de productores, menos viajes de camiones, menos exportaciones, menor ingreso de divisas y menor actividad en toda la cadena agroindustrial".
Una disputa que la cámara leyó en clave política
En ese contexto, CIARA sostuvo que el conflicto dejó de ser exclusivamente salarial. Y afirmó: "Por eso, este conflicto ya no es salarial, es político, contra la política económica y termina afectando a una actividad estratégica para el país".
Frente a ese escenario, la cámara propuso actualizar los salarios sobre la base del Índice de Precios al Consumidor que se publica todos los meses, de modo que ningún salario real pierda contra la inflación.
"La Argentina necesita trabajo formal, industria trabajando y reglas que permitan sostener producción, exportaciones y empleo", planteó la entidad. Y advirtió que "paralizar una actividad estratégica no fortalece al país, lo debilita".
