Biocarbón

La Argentina encontró en los residuos una nueva vía para capturar carbono

Con biomasa disponible y demanda global por captura de carbono, el país podría producir entre 10,1 y 14,1 millones de toneladas anuales de este insumo

3 Jun 2026

El desarrollo del biocarbón empieza a ganar lugar en la agenda productiva argentina por su doble aporte al agro y al ambiente. De acuerdo al último informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) el material, también conocido como biochar, permite transformar residuos de biomasa en un insumo con usos agrícolas, industriales y energéticos, mientras se posiciona dentro del mercado de créditos de carbono.

Se trata de un carbón vegetal que puede utilizarse de manera directa como fertilizante o como componente para otros productos, entre ellos materiales de construcción o asfalto. Su materia prima proviene de biomasa celulósica, como astillas de madera, rastrojo de maíz, cáscaras de arroz y maní, corteza de árboles, residuos de celulosa, estiércol animal y desechos urbanos, agrícolas y forestales.

Aunque puede generarse de forma natural, su producción se realiza principalmente mediante procesos termoquímicos controlados, con alta temperatura y bajo contenido de oxígeno. Entre ellos se destacan la pirólisis y la gasificación, dos métodos que permiten descomponer la biomasa y obtener fracciones sólidas, líquidas y gaseosas.

Un insumo que ganó lugar en el mercado de carbono

En el escenario global de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y huella de carbono, los proyectos de biocarbón aparecen como una alternativa atractiva. Según el informe, "este método es elegido debido a tres razones principalmente: rápida entrega al adquirirlo, precios bajos en relación con otros métodos y opción de compra de volúmenes pequeños".

A nivel mundial, los créditos de bioenergía concentran el 65,5% de participación entre los métodos de eliminación de carbono. Luego aparecen los créditos de biomasa, con el 13%, y en tercer lugar los de biocarbón, con el 10,4%. Más atrás se ubican la captura directa de carbono, con el 5,9%, y otros mecanismos como mineralización, biomasa marina o extracción del océano, con el 5,2%.

Desde 2022, se compraron más de 4,6 millones de toneladas de créditos de remoción de carbono de biocarbón en el mundo. En 2025, el volumen comercializado alcanzó los 2,9 millones de toneladas, lo que representó el 64% de los contratos negociados.

Los créditos comprados corresponden a volúmenes reservados o comprometidos para el futuro, incluso en proyectos aún no desarrollados. Mientras que los créditos adquiridos ya fueron pagados y transferidos legalmente al comprador, por lo que implican una eliminación o almacenamiento efectivo de dióxido de carbono. En ese segmento, el mercado alcanza las 944 mil toneladas, equivalentes al 20% de los créditos comprados.

El agro concentró los principales usos

El biocarbón tiene un vínculo directo con la actividad agropecuaria, ya que puede contribuir a mitigar la degradación del suelo y mejorar indicadores de fertilidad química, física y biológica. Además, funciona como alternativa sustentable para residuos agrícolas, puede usarse como enmienda, ayuda a reducir costos de fertilización, disminuye el uso de agua y reduce emisiones de metano.

De acuerdo con una encuesta de la Iniciativa Internacional de Biocarbón y la Iniciativa de Biocarbón de Estados Unidos, los cultivos agrícolas concentran el 37% de los usos del producto. Luego se ubican la horticultura, con el 15%, la ganadería, con el 13%, y la silvicultura, con el 6%.

La Argentina mostró un alto potencial productivo

El desarrollo del biocarbón en el país todavía es reciente, ya que las primeras investigaciones datan de 2010 y no existen estadísticas oficiales de producción. Por eso, el informe estimó el potencial argentino a partir de datos de la FAO y parámetros técnicos aportados por especialistas.

Según la actualización del balance de biomasa con fines energéticos, la Argentina dispone de un superávit de recursos en gran parte del territorio. Luego de descontar la demanda existente, el país cuenta con 40,2 millones de toneladas anuales de biomasa disponible.

Bajo un proceso de pirólisis con temperaturas moderadas, entre 350 y 700°C, el rendimiento estimado se ubica entre 25% y 35%. A partir de esos valores, la Argentina podría producir entre 10,1 y 14,1 millones de toneladas de biocarbón por año. Si se consideran escenarios más amplios de rendimiento, entre 20% y 50%, el potencial iría de 8,1 a 20,2 millones de toneladas anuales.

En la distribución provincial, con un rendimiento promedio del 30%, Misiones lideraría el potencial productivo con 1,9 millones de toneladas por año, principalmente por residuos de la industria forestal y de cultivos como té y yerba mate. Le seguirán Salta, con 1,4 millones de toneladas, y Chaco, con 1,3 millones. Córdoba, por su parte, podría producir unas 139 mil toneladas anuales, sobre todo a partir de residuos de la industria procesadora de maní y, en menor medida, de la industria forestal.

Pese a ese escenario, el informe advierte que el proceso de pirólisis debe analizarse como parte de otro esquema productivo de gestión de residuos. La rentabilidad del biocarbón por sí sola no alcanzaría para justificar su producción, salvo que esté asociada a créditos de carbono. Aun así, la alta disponibilidad de biomasa ubica a la Argentina frente a una oportunidad para convertir residuos en valor, mejorar suelos y participar en un mercado ambiental que todavía está en desarrollo. 

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