En medio del debate por la presión impositiva sobre el agro, un grupo de diputados nacionales presentó un proyecto de ley orientado a conservar y mejorar la fertilidad de los suelos de uso agropecuario. La iniciativa contempla un esquema de beneficios fiscales para productores que realicen prácticas de nutrición en sus explotaciones.
La propuesta se conoció en un contexto donde también avanzó otra iniciativa parlamentaria para eliminar de manera gradual los derechos de exportación al sector agroindustrial, mediante un esquema mensual y automático. Ese antecedente volvió a poner sobre la mesa el peso de las retenciones en la rentabilidad y en las decisiones de inversión del campo.
Un incentivo para reponer nutrientes
El proyecto, denominado Ley de Conservación y Mejoramiento de la Fertilidad de los Suelos de Uso Agropecuario, plantea incorporar un nuevo inciso a la Ley de Impuesto a las Ganancias. Allí se autoriza al Poder Ejecutivo Nacional a computar en la liquidación anual un 30% adicional del monto invertido en fertilizantes destinados a uso agropecuario.
El beneficio alcanzaría a productores registrados ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero, siempre que realicen efectivamente prácticas de fertilización aplicadas a la explotación agropecuaria. También quedarían incluidos bioinsumos y enmiendas, siempre que estén debidamente registrados en SENASA.
La autoridad de aplicación sería la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, o el organismo que la reemplace. Además, el texto establece que los instrumentos administrativos y tributarios deberían reglamentarse dentro de los 60 días posteriores a la promulgación de la ley.
La fertilidad como problema productivo
Entre los fundamentos, los legisladores advirtieron sobre la pérdida de fertilidad de los suelos en Argentina como resultado de un balance negativo entre extracción y reposición de nutrientes. Según el documento, en los últimos años se registró una caída en elementos clave como fósforo, nitrógeno, azufre, potasio, calcio, magnesio y zinc.
El planteo central es que una correcta nutrición no solo permite mejorar rindes y calidad, sino que también aumenta la producción de biomasa y los aportes de carbono al suelo. Desde esa mirada, la reposición de nutrientes aparece vinculada tanto a la productividad como a la sustentabilidad ambiental del sistema agropecuario.
El proyecto cita brechas de rendimiento del 41% para trigo y maíz, y del 32% para soja, respecto de su potencial en producciones de secano. Además, sostiene que reducir esas diferencias al 20% permitiría incrementar la producción en 7,4 millones de toneladas de soja, 5,2 millones de toneladas de trigo y 9,2 millones de toneladas de maíz, sin expandir la frontera agrícola.
Costo fiscal y efecto esperado
Uno de los puntos políticos más sensibles del texto es el impacto fiscal. Según los fundamentos, la deducción adicional en Ganancias generaría una menor recaudación inicial, pero sería compensada por el aumento de la producción agropecuaria y por la mayor recaudación asociada a otros impuestos.
El documento también menciona un estudio de FADA, según el cual la medida reduciría la relación insumo/producto y mejoraría la relación precio/beneficio, generando un incentivo al uso de fertilizantes. En ese marco, estima que la deducción del 30% adicional provocaría un incremento del 7% en el consumo de estos insumos.
De aprobarse, el régimen tendría una duración de 10 años desde su reglamentación. Para el agro, la discusión combina la necesidad de aliviar la carga tributaria y el desafío de invertir más en tecnología y fertilidad para sostener rindes, exportaciones y cuidado del recurso suelo en el largo plazo.
