La nueva campaña triguera ya está en marcha y empezó con un ritmo destacado. Según el Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales, la siembra de trigo alcanzó el 14,2% del área proyectada a nivel nacional, un avance que se ubicó dentro de los máximos históricos de la serie.
Este dato cobra relevancia porque el inicio de las labores se dio en un contexto de adecuada oferta hídrica en toda el área agrícola. Esa condición permitió acelerar la implantación y adelantar el progreso frente al promedio histórico, con una diferencia positiva de 5,6 puntos porcentuales.
La superficie estimada para el ciclo 2026/27 se ubica en 6,5 millones de hectáreas. Si bien representa una baja interanual del 3%, el área prevista todavía se mantiene 4,8% por encima del promedio de las últimas diez campañas.
Un comienzo temprano en el sur agrícola
El informe también destacó un inicio incipiente pero temprano de las labores en el sur del área agrícola. Sin embargo, en esa región el área destinada al cereal sería menor a la del ciclo anterior, debido a un mayor interés por cebada y otros cultivos forrajeros.
En el desglose regional, el Centro-Norte de Córdoba mostró uno de los avances más altos, con el 42,5 % de la superficie proyectada ya implantada. En el NOA, el progreso llegó al 71,3 %, mientras que en el NEA alcanzó el 16 %. A nivel nacional, se relevaron 926.236 hectáreas sembradas sobre una proyección total de 6,5 millones.
La soja quedó cerca del cierre
En paralelo, la cosecha de soja avanzó con fuerza y cubrió el 84,6% del área apta a nivel nacional, luego de un progreso intersemanal de 10 puntos porcentuales. Ese ritmo dejó a la recolección 10 puntos por encima de la campaña previa y 8 puntos por delante del promedio de los últimos cinco ciclos.
El rendimiento medio nacional se ubicó en 32,3 quintales por hectárea, perfilándose como el segundo mejor registro histórico, solo por detrás de la campaña 2018/19. La soja de primera ya llegó al 92% del área recolectada, con un rinde promedio de 34,5 quintales por hectárea.
En soja de segunda, la trilla se aproximó al 70% de avance y marcó un rendimiento medio de 26,6 quintales por hectárea. Con este escenario, la Bolsa de Cereales mantuvo su proyección de producción en 50,1 millones de toneladas.
El maíz avanzó lento y dependió de la humedad
La cosecha de maíz con destino grano continuó con una dinámica más pausada. Al 27 de mayo, la recolección alcanzó el 34,7% del total nacional estimado, con un rinde promedio de 84,4 quintales por hectárea.
El avance reflejó una demora interanual de 5,8 puntos porcentuales. Con la soja finalizando en gran parte del área agrícola, el ritmo del cereal comenzó a depender principalmente del descenso de la humedad de los granos.
Hacia el norte del país se registraron los primeros avances en el NOA, con resultados cercanos a los 59 quintales por hectárea. En maíz tardío, con el 91,7% del área en madurez fisiológica, también se relevaron los primeros lotes cosechados en Córdoba, con rindes de entre 70 y 85 quintales por hectárea.
Frente a este panorama, la Bolsa de Cereales sostuvo su estimación de producción de maíz en 64 millones de toneladas. Así, el cierre de la gruesa avanzó con señales productivas firmes en soja y una trilla más lenta en maíz, mientras la fina comenzó con un trigo favorecido por la humedad y un arranque que ya se ubicó entre los más rápidos de la serie.
