El suelo es un recurso que permite manejar parte de la diferencia de productividad entre lotes y recursos forrajeros. Quiroga resaltó la importancia de conocer el suelo que se tiene ya que si el mismo esta limitado físicamente lo más probable es que la productividad sea escasa pero es necesario saber que el manejo lo puede mejorar como empeorar. Asi, el especialista destacó que si no hay recursos disponibles para un cultivo es evidente que no los habrá para dos, en clara alusión a las pasturas consociadas en ambientes limitados.
La materia orgánica es fundamental como proveedora de nitrógeno y hay que tenerla en cuenta ya que la alfalfa no suele fijar todo el nitrógeno que necesita y el suelo debe complementar entregando estos nutrientes.
El especialista explicó que la capacidad de almacenaje hídrico del suelo es fundamental ya que puede determinar el éxito de un recurso forrajero. En los sistemas intensificados se esta produciendo una preocupante pérdida de macroporos lo que hace que el agua deje de estar disponible para los verdeos y pasturas. Una buena herramienta para atenuar este problema son los cultivos de cobertura, no como alimento ni reserva, solamente para recuperar macroporos y seguir haciendo silos.
Según Quiroga el suelo no cambió, sigue siendo el mismo sólo que el agua no ingresa. Esto se da cuando se genera dispersión en las partículas del suelo el limo “tapa” los macroporos provocando dispersión.
Por otro lado, el técnico explicó la importancia de la fertilización como mejoradora de los índices productivos, ya que si bien es un costo adicional, el kilo de materia seca producido es mucho mas barato. Además es mucho más eficiente la conversión de milímetros de lluvia en forraje.
En el caso de alfalfa, la planta necesita una cantidad de nitrógeno que no llega a fijar y tampoco se la aporta el suelo, por lo que se recomienda fertilizarla con fuentes nitrogenadas.
