Fuera del radar de la soja o el maíz, el complejo agrocervecero escaló hasta el décimo puesto del ranking exportador argentino. A la cabeza del sector, Cervecería y Maltería Quilmes tracciona una producción anual de 1,2 millones de toneladas mediante un nexo estratégico con más de 1.300 productores, transformando la materia prima en un activo global a través de la genética, la ciencia aplicada y el desarrollo territorial.
Cebada: el desafío de duplicar techos de rinde con estabilidad
Argentina es hoy el principal proveedor de cebada y malta de la región, abasteciendo a mercados clave como Brasil, Perú, Ecuador, Colombia y Chile. El corazón de este fenómeno late en la provincia de Buenos Aires, de donde proviene la materia prima para una de cada cuatro cervezas que vende la compañía a nivel global.
Alejandra Gribaldo, Jefa de Mejoramiento de Cebada de la firma, explicó que uno de los grandes pilares de este liderazgo es el Centro de Investigación y Desarrollo de Cebada Cervecera, que con 51 años de trayectoria ha desarrollado 20 variedades propias. Hoy, el 65% de la superficie cultivada en territorio bonaerense presenta materiales de la compañía.
La evolución del porfolio refleja el dilema agronómico actual: exprimir el potencial en ambientes óptimos o blindar el cultivo ante el estrés hídrico o térmico. En ese mapa, los pilares de la estabilidad siguen siendo variedades consagradas como Montoya y Andreia, esta última con 14 años en el mercado y un 21,8% de adopción, las cuales demostraron que el secreto está en sostener el calibre. Andreia, en particular, se consolidó como el reaseguro del productor ante ambientes restrictivos con un potencial de 9.500 kg/ha.
Por otro lado, la frontera productiva se movió con los debuts de la nueva generación lanzada en 2025: Florence y Malkia. Florence, un material de ciclo largo y comportamiento similar a Montoya, busca romper techos alcanzando un potencial de hasta 11.300 kg/ha en planteos de alta productividad, mientras que Malkia llega al segmento de ciclos intermedios para relevar a Andreia, ofreciendo un techo de 10.000 kg/ha con la estabilidad necesaria cuando el clima no acompaña.
De la producción total, unas 570.000 toneladas se vuelcan al mercado interno y las 630.000 restantes viajan al exterior, consolidando un bloque comercial que generó un ingreso récord de USD 450 millones en 2024.
Lúpulo: sintonía fina y genética con identidad patagónica
El lúpulo es el "condimento" de la cerveza, responsable del amargor y los aromas cítricos o florales. Según indicó Gastón Catalini, Gerente de Producción de Lúpulo de la compañía, esta planta requiere condiciones fotoperiódicas estrictas que solo se encuentran en latitudes entre los 35° y 55° al norte y sur del Ecuador; condiciones con las que la Patagonia argentina cuenta de forma ideal. En este rubro, la compañía gestiona su propia chacra en General Fernández Oro (Río Negro) desde hace más de 50 años, destinando su producción casi íntegramente al mercado interno para marcas como Patagonia 24.7 o Quilmes Clásica.
Durante la cosecha 2026, la superficie nacional se concentró en unas 230 hectáreas, distribuidas entre la Comarca Andina (65%) y el Alto Valle de Río Negro (35% restante). Dentro de este esquema productivo, la firma opera de forma directa 68 hectáreas y trabaja en asociación comercial con productores independientes que le proveen la flor cosechada en cada campaña.
Esta estructura se complementa con el programa de mejoramiento genético de la empresa, del cual surgieron variedades ya consagradas en el mercado como Cascade, Victoria y Mapuche, hoy presentes en el corazón de marcas como Quilmes Clásica, Andes Origen IPA y Stella Artois. Desarrollar cada uno de estos cultivares demanda alrededor de una década de investigación y una inversión cercana a los USD 180.000. El fruto más reciente de este esfuerzo es Gaucho, una variedad de doble propósito (aporta amargor y aroma en simultáneo) que en la última campaña superó los 3.600 kg de flor seca por hectárea, demostrando una excelente adaptación al clima patagónico y una gran facilidad de manejo para el productor.
