CABA

Desnaturalizar el veneno: el desafío urgente de la salud urbana

En el marco de una investigación de la FAUBA que advierte que apenas el 20% de los vecinos sabe cómo actuar ante una intoxicación, especialistas denuncian un peligroso vacío de control estatal y exigen un cambio urgente en la cultura sanitaria para revertir prácticas

28 Abr 2026

 El uso de químicos para el control de plagas y limpieza se ha vuelto tan cotidiano en la Ciudad de Buenos Aires que su peligrosidad es hoy un riesgo invisible. Así lo advierte Bárbara Lutfi, licenciada en Ciencias Ambientales de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), cuya tesis de grado reveló un dato alarmante: aunque el 100% de los vecinos encuestados utiliza sustancias tóxicas contra insectos o roedores, apenas el 20% conoce qué componentes aplica o cómo reaccionar ante una intoxicación.

La urgencia de un cambio en la cultura sanitaria

Para revertir esta tendencia, Lutfi sostiene que el eje central debe ser la educación ambiental y sanitaria. Según su análisis, la población ha naturalizado el uso de sustancias tóxicas como la única herramienta disponible ante cualquier inconveniente doméstico. En este marco, Javier Souza Casadinho, director de la tesis, sostiene que la universidad debe asumir un rol social que trascienda las aulas para informar y acompañar a la comunidad en la desarticulación de estas prácticas.

"A pesar de que el 70% de las personas aseguró leer las etiquetas de los envases, muchos terminan confiando en su propia interpretación", explica la investigadora. En su relevamiento, detectó casos tan graves como insólitos: desde madres que aplican veneno sobre heridas abiertas en la cabeza de sus hijos antes de acudir a un médico, hasta el uso recurrente de pipetas veterinarias para combatir la pediculosis infantil. El peligro se extiende incluso a la cocina, con la colocación de veneno dentro de hornos donde luego se manipulan alimentos.

Este cambio de paradigma requiere un compromiso institucional firme. Lutfi señala que es imperativo fortalecer los sistemas de registro y demandar mayor transparencia a los fabricantes. Son "pasos urgentes" para resguardar a los consumidores de una exposición continua y silenciosa que genera un daño acumulativo en la salud, muchas veces imperceptible.

Desnaturalizar el peligro

La situación se vuelve particularmente crítica en el entorno urbano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde los domisanitarios operan bajo un manto de invisibilidad y escasa fiscalización. Lutfi advierte que, mientras estas prácticas sigan desreguladas, el riesgo permanecerá latente en cada hogar.

Esta falta de control tiene una explicación institucional. Según Souza Casadinho, estos plaguicidas circulan en una "zona gris" donde organismos como la ANMAT, el Senasa y Salud Pública "se pasan la pelota" de la supervisión del mercado interno. "Hoy se venden productos que vienen de China sin ninguna identificación ni categoría; si alguien se intoxica con eso, no hay forma de saber qué sustancia es para tratarlo", alerta.

Para la investigadora, el desafío fundamental radica en desnaturalizar el uso de estos agentes externos. La transformación de los hogares en entornos seguros depende, en última instancia, de la capacidad de la sociedad para jerarquizar la prevención por sobre la respuesta tóxica ante las intoxicaciones.

Más de ACTUALIDAD
Suscríbase para recibir notificaciones importantes
AGRITOTAL desea enviar noticias de primerísima mano.
Para aceptar basta con hacer click en el botón "Permitir"