El transporte de cargas sigue en el centro del debate, esta vez en relación a la formación de precios, pero un nuevo informe de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) buscó ponerle números concretos a esa discusión. Según el trabajo, la incidencia del flete en el precio final de alimentos básicos se ubicó entre 1,8% y 5,1%, de acuerdo con la distancia recorrida y el tipo de mercadería transportada.
De acuerdo con el relevamiento elaborado por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de la entidad, la participación del transporte fue de 1,8% sobre el valor final de un kilo de yerba mate o de una botella de aceite, mientras que en azúcar ascendió a 5,1%. Es decir, incluso en productos que recorren largas distancias desde origen hasta los centros de distribución, el peso del flete se mantuvo relativamente bajo frente al valor que paga el consumidor.
En ese marco, el presidente de FADEEAC, Cristian Sanz, sostuvo: "Es importante analizar la cadena de valor en su conjunto: el transporte es un eslabón eficiente que aporta previsibilidad y alcance territorial al sistema productivo". Y agregó: "La evidencia técnica indica que, incluso con tarifas reales y sin distorsiones, su participación en el precio final resulta marginal frente a otros componentes estructurales".
Análisis y resultados
El estudio tomó como referencia valores por kilo o litro de marcas líderes en canales minoristas, con precios finales al consumidor con IVA incluido. A la vez, consideró tarifas reales de transporte desde planta productora hasta centros de distribución y dejó afuera promociones o descuentos estacionales, con el objetivo de reflejar el costo estructural puro.
Para la yerba mate, el informe estimó que transportar una tonelada a lo largo de 1.200 kilómetros, desde una planta productora en Misiones hasta un centro de distribución en Buenos Aires, costó $87.620. Tomando como referencia un precio de góndola de $4.919 por kilo y un costo logístico de $87,62 por kilo, la incidencia del flete en el precio final resultó de 1,78%.
En aceite, el trabajo señaló que mover una tonelada de aceite embotellado de primera marca para consumo familiar a lo largo de 700 kilómetros costó $61.765. Con un precio final de $3.370 por botella y un costo de transporte por unidad de $61,76, la participación del flete alcanzó 1,83%.
El porcentaje más alto entre los productos analizados correspondió al azúcar, ya que transportar una tonelada a lo largo de 1.230 kilómetros, desde Tucumán hasta Buenos Aires, costó $76.960. Con un valor al consumidor de $1.499 por kilo y un costo logístico de $76,96 por kilo, la incidencia del flete llegó a 5,13%, el mayor nivel del relevamiento, aunque todavía lejos de explicar por sí solo el precio final del producto.
Con estos resultados, Sanz remarcó: "Los datos muestran con claridad que el transporte no es un factor determinante en la formación de precios de los alimentos básicos". Y concluyó: "Aun en escenarios de largas distancias, la incidencia del flete se mantiene acotada, lo que permite desmitificar la idea de que la logística es uno de los principales responsables de los aumentos en góndola".
