Pulverización

Mantener la soja sana desde abajo

Existen a nivel mundial, más de 100 enfermedades de origen fúngico que pueden infestar, pero solo 35 de éstas, aproximadamente pueden generar daño de importancia. Aun así no son pocas

La alta densidad de plantas en busca de un suelo cubierto, sumado a la humedad proveniente de las últimas precipitaciones hace muy probable la aparición de estas famosas enfermedades de fin de ciclo (EFC). La frecuencia de aparición de esta enfermedad está también asistida por la siembra de soja sobre soja repetidas veces. Recordemos que la forma de resistencia de estos hongos es en el mismo rastrojo, que tan bien le hace al suelo permanecer sobre él.

La gravedad de su presencia se basa en su poder de daño, en nuestros campos, estos hongos pueden producir hasta 570 pústulas/cm2 de hoja, y cada una de ellas produce esporas por hasta 20 días. Recordemos que las esporas son el elemento de infección. Con esta realidad, el daño puede alcanzar hasta un 40 % del rendimiento en grano, según la región y el ambiente, claro está.

Llegar a la base

Los fungicidas para controlar estas enfermedades son, en general, del tipo sistémico, es decir absorbidos y traslocados dentro de la planta. Pero tal movimiento ocurre de abajo hacia arriba y no a gran distancia. Sumando dicha situación, a que el inicio de la enfermedad es en la zona basal de la planta, debemos realizar una aplicación del fitosanitario de modo tal de llegar con producto, al mencionado estrato.

Para que el control sea efectivo, la recomendación dice que se debe llegar con 15 a 30 gotas/cm2 de hoja al estrato inferior del cultivo. Claro que también el monitoreo de presencia de la enfermedad debe realizarse en tal sitio. Cuando los síntomas de las EFC son visibles en la parte superior del cultivo, es tarde pensar en el control.

El tamaño de las gotas debe rondar entre 200 y 400 micrones; de mayor diámetro quedarán con seguridad en las parte superior del cultivo y de menor diámetro se perderá un alto porcentaje por deriva y evaporación. Por tanto, en función del volumen de cultivo o mejor dicho, de su índice de Área Foliar (IAF) se deberá definir el caudal de campo o descarga de caldo a aplicar.

La cobertura también puede ser expresada como porcentaje de área foliar mojado. En un ensayo realizado por el INTA con diferentes pastillas, no mostró diferencias en el porcentaje de cobertura con descargas entre 90 y 150 l/ha con IAF entre 2.77 y 4.40.

Tecnología que ayuda

Ayuda mucho a penetrar dentro de la canopeo con el pulverizado, el uso de cortinas de aire. La corriente de aire, genera una turbulencia tal que abre el canopeo al tiempo de impulsar las gotas hacia abajo. Se facilita así alcanzar la cobertura mencionada en el estrato donde comienza el problema.

Prueba obligada

La única forma de asegurar el objetivo es hacer los chequeos correspondientes. Lleva tiempo sí, pero es necesario hacerlo. Se deben utilizar las tarjetas hidrosensibles y luego hacer la lectura adecuada. Existen diferentes software, algunos pagos y otros gratuitos, que periten leer una imagen con formato .jpg (un scan de las tarjetas) y determinar rápidamente el número de gotas y su tamaño promedio. También puede determinarse la dispersión de la información, la variabilidad de la distribución de gotas normalmente es alta. Por este motivo deben realizarse muchas lecturas.