Y llego el 20 de junio
Finalmente el pasado sábado cerró el plazo para la presentación de listas, el cual en términos reales se extiende por 72 horas en las que las juntas electorales partidarias pueden hacer cambios antes de presentar las listas a la Justicia Electoral.
El cierre dejó algunas certezas respecto de las fortalezas y debilidades con que cada fuerza enfrenta lo que queda del proceso electoral.
Por el lado del Frente Renovador, hasta último momento Sergio Massa mantuvo la incógnita respecto de quien sería su candidato a Vicepresidente y sobre la fórmula que presentaría para la candidatura a Gobernador y Vice de la Provincia de Buenos Aires.
Finalmente decidió que lo acompañe como Vice Gustavo Saenz, quien acaba de ganar la elección a Intendente de Salta. Y en la Provincia de Buenos Aires, se oficializó la candidatura de Felipe Solá a Gobernador, acompañado por Daniel Arroyo, que hasta hace poco era presentado por Sergio Massa como su futuro Ministro de Desarrollo Social.
Lo que se puede ver, entonces, en el caso del Frente Renovador es que no terminó habiendo novedades trascendentes en sus candidaturas más relevantes, no hubo tapados ni nombres rutilantes, lo cual refleja cierta debilidad en el armado de ese espacio.
Queda claro que lo que queda de campaña hasta las PASO va a estar centrado en la figura de Sergio Massa y su capacidad de convocatoria. Al mismo tiempo, desde el Frente Renovador apuestan que los próximos días muestren algunos “tropezones” para el PRO – Cambiemos que debiliten la candidatura de Mauricio Macri y el vínculo con sus aliados radicales.
Este último pudo cerrar listas sin mayores inconvenientes, pero si con algunas “broncas” por parte de los radicales más anclados en el territorio, sobre todo en Provincia de Bueno Aires, dado que en muchos casos fueron dejados de lado en el armado de listas.
Este dato puede cobrar relevancia más adelante, cuando llegue el momento de las elecciones. De mantenerse esos rencores pueden transformarse en problemas en la fiscalización de la elección.
El aporte del radicalismo en la alianza con el PRO no viene por el lado de los votos, sino de la presencia territorial en Provincia de Buenos Aires, la cual es un factor importante en términos de fiscalización.
Santa Fe enciende alarmas que pueden crecer en Córdoba
Por otro lado, el miércoles pasado se terminó el escrutinio definitivo en Santa Fe, y el resultado fue la ratificación del triunfo del socialismo, aunque por un margen aún menor al que arrojaban los números del domingo a la noche.
Este resultado encendió algunas luces de alarma en el PRO, que venía festejando la designación en el Frente Para la Victoria de Carlos Zanini como candidato a Vicepresidente de Scioli, dado que le da la oportunidad de apostar más fuerte a la polarización entre dos modelos distintos.
Miguel Del Sel no consiguió mejorar el despeño que había tenido en las PASO y quedo en un número cercano al 30% de los votos. Un triunfo en Santa Fe hubiese sido una muestra clara de la voluntad de apostar al cambio de una mayoría de la población.
Sin embargo la derrota genera dudas respecto de la fortaleza que hasta ahora parecía tener Macri como candidato opositor. En ese sentido el resultado de las elecciones de Córdoba el próximo 5 de julio será muy relevante.
Un triunfo del candidato Aguad devolvería fortaleza a Macri, pero una derrota a manos del delasotismo podría aumentar las dudas respecto de sus posibilidades, y de lo adecuado que fue decidir por la negativa respecto de un acuerdo con Sergio Massa.
De hecho, en Mendoza se dio un triunfo opositor, pero que fue posible gracias a un acuerdo amplio entre el PRO, el radicalismo, el Frente Renovador y Libres del Sur. Al mismo tiempo, el desempeño de Martin Lousteau en la Ciudad de Buenos Aires también será mirado con atención.
La elección de Gabriela Michetti como compañera de fórmula de Mauricio Macri, parece sostenerse también en la necesidad de asegurar para el PRO muchos votos, de la derrotada por Horacio Rodriguez Larreta, que parecían fugar hacia el ex Ministro de Economía.
Macri necesita que su candidato en la Ciudad de Buenos Aires, su distrito, haga una elección excelente.
Conclusión
Las listas cerraron, los tres precandidatos que desde hace un año venían instalados como posibles ganadores, se han presentado y no hubo declinaciones ni acuerdos.
Los próximos días nos mostrarán si esta falta de acuerdo entre los opositores termina consolidando una polarización y si la misma alcanza para que se de un cambio en el color político del gobierno o si, como ha dicho Jaime Durán Barba, el asesor principal del PRO, esta fuerza se conforma con quedar instalada como principal espacio opositor.
La otra posibilidad en este contexto es que esta incapacidad de acordar por parte de la oposición disperse tanto el voto como para incrementar las chances del oficialismo de cara a octubre.