Cumplió dos meses como Jefe de Gabinete sin embargo parece mucho más. Todo lo que ha pasado en estos días ha sido de una dinámica política y social muy importante.
Pese a la gran actividad, el intenso movimiento que se muestra, resulta muy difícil entender hacia dónde estamos yendo.
Hace solo 60 días y -acorde a sus convicciones y conocimientos- el Coqui Capitanich comenzó con sus presentaciones matinales hablando de inversiones, de impulsar la actividad económica, por lo cual era de suponer que ese discurso sería consistente con la corrección de alguno de los problemas que existen. Problemas tales como Inflación, cepo cambiario, pérdida de reservas, destrucción de empleo privado, parate económico.
Pero 60 días después nos encontramos con que la inflación no existe y si existe no es un problema. Que no hay cepo, que las reservas están bárbaras. Que estamos en los mejores años de creación de empleo. Que el dólar blue es culpa del narcotráfico y que el arreglo con el Club de Paris no va a afectar la soberanía.
El dónde
Cuando una persona en su vida trata de armar una estrategia para algo, tiene que previamente saber dos cosas: dónde está y dónde quiere llegar. Si organizamos una caminata con un amigo tenemos que combinar dónde encontrarnos y, luego de coincidir en donde estemos, ver hacia dónde vamos.
Hoy es difícil entender dónde está el gobierno, pero más aún, dónde desea ir. Porque los problemas de la economía (al menos los que yo veo, como inflación, cepo, desempleo, parate económico) no coinciden en ningún caso con los que mira el gobierno. Para mí, quizás equivocadamente, la situación económica es muy preocupante, pero para el gobierno está todo bastante bien y solo tendría problemas menores.
Entonces la inflación, que no existe, se limita con un acuerdo de precios de 192 productos y el tomate importado. El cepo al dólar, que tampoco existe, se soluciona con más restricciones (autos, turismo y ahora compras por internet). Para promover la generación de empleo se suben los impuestos a las PyMes (impuestos a los dividendos y subas de salarios en el sector público del 40/50%). Para volver a crecer y llamar a nuevas inversiones, se les echa la culpa a los empresarios de la inflación y de los problemas económicos (que no hay, claro está).
Resulta evidente que todas esas medidas solo complican la situación económica. Eso es lo más preocupante para mí, no solo no se sabe dónde está el gobierno, sino tampoco dónde quieren ir.
¿Cuál es el propósito de devaluar mucho más aceleradamente el tipo de cambio oficial sin un plan antiinflacionario que limite la expansión monetaria ni moderar el gasto público? Eso solo genera más inflación, y así sucesivamente.
Capitanich Presidente
Capitanich es un hombre del peronismo de gestión. No piensa nada de lo que está diciendo ahora. No cree en las permanentes conspiraciones económicas. Sabe que existe la oferta y la demanda. Eso lo sabe, no solo porque lo estudió, sino que lo vivió en su gestión.
Todos sabemos que aceptó la Jefatura de Gabinete como un paso para su carrera presidencial, no para salvar el modelo. ¿Creerá entonces que con este tipo de discurso y de acciones está pavimentando su carrera presidencial?
Entonces, si no logra aportar algo de razonabilidad en la gestión, que contrarreste los discursos para la hinchada, ¿se preguntará para que está?
Por eso mi duda ¿Quo Vadis Capitanich?
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