Qué buen timing. El ministro de Energía Juan José Aranguren decidió subir las retenciones al biodiesel justo cuando los valores de exportación del producto registraron un nuevo mínimo histórico.
En marzo pasado se declararon exportaciones argentinas de biodiesel por 137.217 toneladas a un precio promedio ponderado de 590 u$s/tonelada. Se trata del valor más bajo de toda la historia local del biocombustible (ver gráfico).
Argentina tiene apenas dos mercados abiertos para la exportación de biodiesel. Uno es EE.UU. (que suele emplear el biocombustible
como aditivo del combustible para calefacción de casas). Y el otro es Perú (que en febrero pasado impuso derechos compensatorios al biodiesel argentino por un período de cinco años).
Luego de reducir la alícuota al biodiesel a 1,62% en enero pasado –la más baja de toda la historia del biocombustible– a partir de febrero Aranguren decidió volver a incrementarla para fijar el derecho en un 3,83%. Y en marzo lo volvió a subir para ubicarlo en 6,40% (aún no se publicó la correspondiente a abril).
La Unión Europea (UE-28), uno de los principales mercados globales consumidores de biodiesel, permanece virtualmente cerrado para los embarques argentinos del biocombustible desde el año pasado.
A fines de marzo pasado la Organización Mundial de Comercio (OMC) indicó que el derecho antidumping del 24,6% aplicado al biodiesel argentino es “incompatible” con la normativa internacional vigente en la materia. Y recomendó que “la Unión Europea ponga sus medidas en conformidad con las obligaciones que le corresponden en virtud del Acuerdo Antidumping y del GATT de 1994”.
