El mito y la imposibilidad de la sintonía fina

18 Nov 2013

Son muy interesantes los debates que ocasiona la vuelta de la Presidente a asumir sus responsabilidades. Y allí estamos los economistas contestando las eternas preguntas acerca de qué va a pasar, qué medidas se van a tomar. Pero existen ciertos consensos superadores de la cuestión ideológica, y más cercanos a la rigurosidad técnica y al tan mentado sentido común.

Subsidios al turismo al exterior, a autos importados de alta gama y a la energía se llevan todos los laureles para modificar su funcionamiento, porque es incomprensible seguir teniéndolos. La gran diferencia está dada en la visión sobre cómo se deberían reducir o eliminar y cómo sería factible administrar eso.

Existe aquí una postura políticamente correcta respecto a implementar todas las medidas necesarias en sintonía fina, es decir realizar pequeños cambios graduales tendientes a corregir los problemas serios macroeconómicos existentes.

Se trata de un discurso destinado a no espantar votos, pero bastante alejado de la realidad argentina. No somos un país con instituciones sólidas, ni perseverancia política, ni cultura de respetar acuerdos que permitan ejecutar una política gradualista con efectos positivos. A esta altura de nuestra historia, los que tenemos más de 40 años sabemos hablar de sintonía fina implica una alta dosis de voluntarismo, pero una muy baja de realidad.

La sintonía fina fracasada

Hasta ahora, la sintonía fina sólo ha mostrado estar basada en grandes anuncios de medidas pequeñas que no llegan a ningún resultado significativo (Cedines, Supercard, eliminación voluntaria a los subsidios, etc.). Por ejemplo, si vemos que hay que disminuir los subsidios a la electricidad porque son ya insostenibles, se hará un plan para afectar lo menos posible a los que menos tienen. Por lo tanto el gobierno tiene que hacer una lista de los potenciales beneficiarios de los subsidios.

Es decir ‘alguien’, suponemos que el Ministerio de Desarrollo Social, será el que establezca los criterios por los cuales unos siguen con subsidio y otros no. Claro que no puede ser que de pronto unos pasen de tener mucho subsidio a ningún subsidio, entonces haremos una escala en la que dependiendo el ingreso a algunos les quede el 50% del subsidio y a otros el 75% y a los menos el 100%.

Una vez que tengamos esa lista con los cortes muy definidos hay que enviarle esa base de datos a las compañías eléctricas, que tendrán luego que programar su software de facturación para que cobren a cada cliente lo que le corresponde de acuerdo a los subsidios escalonados que ahora se han realizado.

Por supuesto que esto va a tardar en implementarse y mientras tanto la cantidad de energía que se demanda sigue creciendo y las necesidades de importación de gas para producir la electricidad también, lo que obligará nuevamente a incrementar los subsidios.

Resumiendo, cuando terminamos de implementar la sintonía fina, el subsidio creció en lugar de bajar. Como pasó exactamente en estos últimos meses, donde se eliminó el subsidio a los barrios más ricos, pero el monto global subió.

Es tal el monto involucrado y tal el desfasaje de las tarifas, que toda la sintonía fina lo único que hará es complicar aún más los precios relativos.

Lo mismo con el dólar

Lo más probable es que luego del 18 de noviembre, cuando se reincorpore la Presidente a sus funciones, se implemente una nueva medida vinculada a la moneda extranjera, como puede ser el dólar turista o algo parecido.

Este tipo de cambio desdoblado no frena la caída de reservas en el corto plazo porque, si bien puede tener un impacto en el turismo, su éxito va a depender de cómo evolucione y no su valor inicial. Por ejemplo si el dólar turista vale 9 pesos. ¿Cómo sigue después del día uno? A la semana, ¿cuánto vale?, ¿igual o sube?, si sube ¿es como el dólar oficial o como el blue? Es decir, una vez implementado, no es importante su valor inicial, sino cómo se va a mover. Porque si tiene la misma evolución que el oficial, dentro de pocos meses ese también quedará relegado y ya no tenemos un dólar atrasado, sino dos.

La sintonía gruesa

Cuando la macroeconomía está desajustada, en Argentina se corrige siempre de un día para otro, normalmente con un anuncio por cadena nacional preferentemente un viernes por la tarde de fin de semana largo.

Antes de esa medida se inventan las soluciones más estrambóticas que se les pueda ocurrir y que obviamente nunca funcionan, entre otras cosas porque el nivel de desequilibrio ya es muy grande y la capacidad de gestión pública está muy reducida.

El problema es que ese tipo de sintonías finas de compromiso retrasan las medidas necesarias y solo empeoran el ajuste cuando se deba hacer.

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