Sanidad vegetal

Con el calor, los trips avanzan sobre la soja: ¿qué hay que saber para combatirlos?

Con altas temperaturas y cultivos estresados, los trips encuentran el escenario ideal para avanzar sobre los cultivos extensivos, reduciendo el área fotosintética y comprometiendo el rendimiento

21 Ene 2026

Con la llegada de las altas temperaturas, los trips comienzan a ganar protagonismo en los cultivos extensivos. Estos insectos de pequeño tamaño dañan los tejidos vegetales mediante su aparato bucal raspador-chupador y, en algunos casos, actúan como vectores de virosis. Su presencia suele intensificarse entre fines de diciembre y enero, especialmente en soja de segunda o en cultivos sometidos a estrés.

En la región pampeana, se destacan principalmente el trip del poroto (Caliothrips phaseoli), que afecta a soja, poroto y alfalfa, y el trip occidental (Frankliniella schultzei), asociado a daños en soja, girasol y maíz. De manera ocasional, también se registra la presencia de Thrips tabaci.

Ciclo biológico

Los trips presentan un ciclo de desarrollo completo que incluye los estadios de huevo, larva, prepupa, pupa y adulto. Los huevos son insertados dentro del tejido vegetal, por lo que no resultan visibles a simple vista. Las larvas constituyen las fases más dañinas, ya que se alimentan activamente de hojas jóvenes. La prepupa y la pupa se desarrollan generalmente en el suelo o entre restos vegetales, mientras que los adultos son móviles y se caracterizan por presentar alas angostas con flecos.

La duración del ciclo varía entre 10 y 20 días según la temperatura, pudiendo completarse en apenas 10 bajo condiciones cálidas (25-30 °C) y presenta múltiples generaciones por campaña, con superposición de estadios.

¿Qué condiciones favorecen su aparición?

Estos insectos se ven favorecidos por altas temperaturas, superiores a los 28-30 °C, baja humedad relativa y situaciones de estrés hídrico. Asimismo, suelen encontrarse con mayor frecuencia en lotes con escasa cobertura, barbechos limpios o con alta presencia de malezas hospedantes, como yuyo colorado, rama negra y verdolaga.

El uso reiterado de insecticidas de amplio espectro también contribuye a su proliferación, al reducir las poblaciones de enemigos naturales.

¿Qué daños ocasiona?

Generalmente, los trips dañan los cultivos a través de la destrucción de las células epidérmicas y del mesófilo, lo que otorga a las hojas un color plateado o bronceado superficial y un aspecto punteado clorótico. En ataques severos, pueden observarse enrollamiento foliar y necrosis marginal.

En plántulas, los síntomas más comunes son la reducción del crecimiento inicial y un menor desarrollo foliar. A nivel productivo, estos daños pueden traducirse en una disminución del área fotosintética, con mayor impacto en los estadios tempranos, especialmente bajo condiciones de estrés.

Estrategias de manejo

Para minimizar los daños, se recomienda realizar monitoreos frecuentes, utilizando una lupa de mano para observar el envés de las hojas jóvenes, poniendo especial atención en los bordes de los lotes.

En soja, se aconseja intervenir únicamente ante poblaciones elevadas, presencia de síntomas visibles y condiciones de estrés hídrico, teniendo en cuenta que los estadios vegetativos tempranos presentan mayor sensibilidad.

En cuanto al control químico, se sugiere la aplicación de principios activos como Spinosad/Spinetoram, Abamectina o Emamectina (en mezclas), utilizando volúmenes superiores a 100 L/ha en lotes con buen desarrollo del cultivo, y evitando aplicaciones innecesarias que favorezcan la resistencia.

Finalmente, se recomienda mantener un adecuado estado nutricional e hídrico, realizar un manejo eficiente de las malezas hospedantes, preservar los enemigos naturales (como Orius spp. y crisópidos) y rotar los modos de acción para reducir el riesgo de resistencia.

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