La campaña 2025/26 en Córdoba todavía no arrancó con la cosecha generalizada, pero ya se puede ver un panorama desfavorable. La disparidad de lluvias entre el norte y el sur provincial está marcando contrastantes en los resultados, con pérdidas de potencial concentradas en el sur y un fuerte impacto sobre los rindes de maíz.
En su primera estimación de producción, basada en un relevamiento realizado del 2 al 8 de febrero, la Bolsa de Cereales de Córdoba proyectó una producción total de cultivos estivales de 31,2 millones de toneladas. Esta cifra implica 3 millones de toneladas menos que en la campaña pasada.
En rendimiento, el reporte ubica a todos los cultivos por debajo de los valores alcanzados en la campaña 2024/25 a nivel provincial. Sin embargo, el comportamiento interanual muestra diferencias por región, sobre todo en maíz, donde ya se mencionan pérdidas concretas de potencial de rinde.
Maíz y girasol sostienen volumen
Para el maíz, en los departamentos del sur, donde se concentra la mayor proporción del área sembrada, se registraron variaciones interanuales de rinde negativas para todas las fechas de siembra. Mientras que en buena parte del norte las variaciones serían positivas tanto en maíces tempranos como tardíos.
Leé también: La chicharrita del maíz en un año "gris": la estrategia agronómica define el resultado
Esta diferencia se debe a las precipitaciones, ya que la restricción hídrica fue más marcada en el sur. Además, coincidió con etapas fenológicas críticas, por lo que el peso relativo de esa región termina empujando hacia abajo el rinde promedio provincial.
En el caso de la soja, la variación interanual fue mayormente negativa tanto en el sur como en el norte. Sin embargo, la soja temprana del norte, cuenta con variación positiva, aunque su incidencia es poca por el bajo peso de esa fecha de siembra en la superficie total.
Otros cultivos
Los casos de maní y sorgo son los más graves, ya que estos cultivos cuentan con una mayor caída interanual de rindes, además de ubicarse por debajo del promedio histórico. En girasol, si bien los rindes estimados quedan por debajo del ciclo previo, se mantienen en niveles relativamente favorables frente a la serie histórica.
En cuanto a la superficie, soja, maní y sorgo redujeron el área sembrada respecto de la campaña anterior, con la soja como la de menor caída relativa. En contraste, maíz y girasol aumentaron superficie, ayudando a sostener o incluso mejorando levemente el volumen producido frente al ciclo previo.
Por otra parte, en la campaña actual se estima que el 14% de la superficie de maíz y el 36% de la de sorgo se destinarían a forraje, proporciones superiores a las de ciclos previos. Esto se debe al deterioro del estado de los cultivos y el redireccionamiento de cuadros que iban a grano.
Plagas y clima
Al momento del relevamiento, casi toda la superficie seguía en pie con excepción del girasol, que ya mostraba un avance de cosecha del 22%, más del doble de lo habitual para esta época. El girasol está marcado por un escenario heterogéneo, con zonas de buenos rindes proyectados y otras donde faltó humedad en el período crítico.
En cuanto a plagas, se observó una marcada incidencia de plagas asociadas al estrés hídrico y las altas temperaturas. En el caso de la soja predominó la arañuela roja, seguida por trips, y también se reportaron orugas defoliadoras como medidora y bolillera.
En maíz, la presencia de chicharrita era baja, aunque se recomendó no descuidar el seguimiento por reportes de aumento del vector en el norte provincial, junto con niveles medios de cogollero y detecciones de roya anaranjada según híbrido y ambiente.
La evolución de las precipitaciones de febrero volverán a ser determinantes para sostener los rindes de esta primera estimación. En paralelo, el pronóstico trimestral febrero-marzo-abril del Servicio Meteorológico Nacional indica igual probabilidad para las tres categorías de precipitaciones en Córdoba y temperaturas por encima de lo normal, un combo que mantiene la campaña en modo alerta.
