maizar 2026

CAENA llevó a Maizar el desafío de transformar más maíz argentino en proteína animal

Referentes de las cadenas avícola, porcina y láctea coincidieron en que el país tiene una gran oportunidad para agregar valor en origen, generar empleo y potenciar exportaciones más allá del grano.

29 May 2026

"La Argentina debería estar desbordando de productos que dependan del maíz y de la soja para exportar al mundo, y no solamente de grano". Con esa frase, Juan Kútulas, presidente de CAPIA, resumió uno de los principales ejes del panel "De los granos a la proteína animal, múltiples caminos productivos", organizado por la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA) en el Congreso Maizar 2026.

La actividad, moderada por Sebastián Dates, gerente general de CAENA, reunió a referentes de las cadenas avícola, porcina y láctea para analizar cómo aumentar la transformación de maíz en proteína animal, mejorar la competitividad y generar más valor agregado en origen. Participaron del encuentro Lisandro Culasso, vicepresidente de la Federación Porcina Argentina y director de Isowean S.A.; Franco Santangelo, presidente de CEPA y titular de Soychú; Cristian Chiavassa, director del Grupo Chiavassa; y el propio Kútulas.

Durante el debate, los especialistas coincidieron en que la Argentina tiene una oportunidad concreta para capturar más valor a partir de uno de sus principales cultivos, aunque advirtieron que para lograrlo será clave avanzar en competitividad, infraestructura, financiamiento y acceso a mercados internacionales.

Kútulas explicó que la cadena del huevo consume cerca de 1,5 millones de toneladas de maíz por año y que el cereal representa alrededor del 60% de la fórmula alimenticia de la actividad. Si bien reconoció que ese volumen parece menor frente a las más de 60 millones de toneladas que produce el país, sostuvo que el gran desafío sigue siendo transformar una mayor proporción de esa producción en proteína animal.

Kútulas explicó que la cadena del huevo consume cerca de 1,5 millones de toneladas de maíz por año y que el cereal representa alrededor del 60% de la fórmula alimenticia de la actividad.

Desde el sector porcino, Culasso destacó el potencial de integración entre agricultura y producción animal para generar valor agregado en origen. "Muchos productores de maíz encuentran en el cerdo una alternativa muy eficiente y rápida para agregar valor", afirmó. Además, remarcó el crecimiento sostenido del consumo de carne porcina en la Argentina, que se triplicó en los últimos 20 años y mantiene una expansión promedio cercana al 12% anual. Según indicó, durante el último año el sector volvió a crecer alrededor de un 9%, consolidando un escenario favorable para nuevas inversiones.

Chiavassa puso el foco en el impacto económico y social de estos modelos productivos sobre las economías regionales. "Cuando agregás valor al maíz y lo convertís en proteína animal generás empleo, inversión y desarrollo local", señaló. Como ejemplo, destacó que los sistemas intensivos de producción láctea pueden facturar entre USD 15.000 y USD 17.000 por hectárea, multiplicando la generación de actividad económica y empleo respecto de los esquemas agrícolas tradicionales. 

Por su parte, Santangelo subrayó el peso estratégico del maíz dentro de la producción avícola. Explicó que el cereal representa cerca del 60% del alimento balanceado utilizado por la cadena de carne aviar y remarcó que el desafío no pasa solamente por producir más, sino por hacerlo con mayor eficiencia. En ese sentido, detalló que los sistemas más tecnificados logran conversiones cercanas a 1,5 kilos de alimento por kilo de pollo vivo producido, uno de los índices más competitivos entre las distintas proteínas animales.

El cereal representa cerca del 60% del alimento balanceado utilizado por la cadena de carne aviar y remarcó que el desafío no pasa solamente por producir más, sino por hacerlo con mayor eficiencia.

Uno de los consensos que atravesó todo el panel fue que la competitividad de las cadenas no depende únicamente del precio del maíz, sino también de factores estructurales como la infraestructura, la logística, la presión impositiva, el financiamiento y las condiciones de acceso a los mercados externos.

Desde CAENA, Dates destacó además el rol de la innovación en nutrición animal como herramienta para mejorar la eficiencia productiva. "La industria viene trabajando en formulaciones más precisas, nuevas enzimas y aditivos, incorporación de probióticos y herramientas para optimizar la conversión alimenticia y avanzar hacia sistemas productivos más eficientes y sustentables", concluyó.

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