La campaña nacional de girasol 2025/26 registra un marcado crecimiento en la producción argentina, con una intención de siembra que supera los 3 millones de hectáreas. Con una estimación de cosecha de 7,2 millones de toneladas, un 28,6% más que el ciclo anterior, el cultivo vive un proceso de revalorización impulsado por su desempeño agronómico y la demanda de la industria aceitera. Así lo indicó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), destacando a Santa Fe como actor central de este crecimiento, al alcanzar un área de 500 mil hectáreas.
El fenómeno del norte santafesino
Dentro de la provincia, los datos del INTA reflejan que el crecimiento se concentra con fuerza en los departamentos del centro-norte. El caso más disruptivo es el del departamento 9 de Julio, donde la superficie prácticamente se triplicó en apenas un año, saltando de 48.500 hectáreas a más de 152 mil en el ciclo actual. A este fenómeno se suman los departamentos de Vera y San Javier, que también consolidaron su participación en la estructura productiva provincial.
Según explicó Gonzalo Scarpín, investigador del organismo, esta expansión responde a la excelente adaptación del cultivo a ambientes con limitaciones hídricas. Además, el girasol aparece como una alternativa estratégica para diversificar sistemas y mejorar las rotaciones, al traccionar la siembra de cultivos sucesores como el trigo y la soja de segunda.
Siembras tempranas: la llave del rendimiento y la calidad
Más allá del aumento en la superficie, para los especialistas, el éxito de la campaña depende de decisiones de manejo precisas. Evaluaciones realizadas por la red de ensayos de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) y el INTA Reconquista permitieron comparar el comportamiento de distintos híbridos bajo dos fechas de siembra contrastantes.
Los resultados técnicos son claros: las siembras tempranas de agosto lograron rendimientos significativamente superiores frente a las implantaciones de octubre. Pero el beneficio no es solo en kilos, ya que las fechas tempranas también registraron mayores porcentajes de aceite en grano, una variable clave en torno al beneficio industrial del cultivo.
Genética a medida para cada ambiente
Los ensayos también pusieron de manifiesto una marcada variabilidad entre los distintos híbridos evaluados. Según los investigadores, esta diferencia de comportamiento refuerza la importancia de una selección adecuada del material genético, contemplando tanto la fecha de siembra elegida como las condiciones ambientales de cada zona.
