En el oeste de Formosa, donde las temperaturas superan los 45 °C y las lluvias promedian los 650 mm anuales, las gramíneas megatérmicas juegan un rol estratégico a la hora de estabilizar la producción ganadera. Así lo indican desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Ingeniero Juárez, tras analizar durante cuatro ciclos productivos el comportamiento de 18 cultivares. El estudio permitió identificar materiales que combinan altos rendimientos con estabilidad frente al recurrente déficit hídrico regional.
Potencial productivo
La investigación, liderada por María Inés Cavallero, puso bajo la lupa la producción de materia seca y la persistencia de las especies bajo distintos escenarios climáticos, arrojando resultados que permiten identificar ganadores claros según su grupo funcional. En el caso del Buffel grass (Cenchrus ciliaris), los materiales de porte alto lideraron los rendimientos del ensayo. Específicamente los cultivares Molopo, Biloela, Lucero INTA-Pemán y Orión INTA alcanzaron producciones entre 10.700 y 11.500 kilos de materia seca por hectárea al año. Estos materiales no solo sobresalieron por su volumen, sino también por su rebrote temprano y una rápida recuperación tras el pastoreo.
Por otro lado, el comportamiento del Panicum coloratum marcó un hito relevante a través del cultivar Bambatsi, el cual superó los 10.200 kilos de materia seca por hectárea. Esta cifra resulta significativa al contrastarla con el cultivar Klein, al que logró duplicar en valores productivos. En tanto, el conocido Gatton panic ratificó su vigencia como referencia regional al mantener rendimientos sólidos cercanos a los 8.000 kilos de materia seca, combinando este volumen con una excelente calidad forrajera.
Finalmente, el estudio destacó el desempeño de las especies rastreras, donde la Urochloa humidicola cv. Llanero alcanzó los 11.100 kilos de materia seca por hectárea por año, mostrando una respuesta particularmente favorable durante los ciclos con mayores precipitaciones. En este mismo grupo, aunque con niveles de producción más moderados, las especies Urochloa ruziziensis y mosambicensis se perfilan como herramientas complementarias para el diseño de mezclas forrajeras o para fortalecer la cobertura en ambientes diversos.
Persistencia y planificación estratégica
Más allá del rendimiento inmediato, el ensayo reveló datos cruciales para la planificación a largo plazo. Un ejemplo claro fue el comportamiento de la Grama Rhodes (Chloris gayana), que mostró una menor persistencia con una caída notable en la densidad de plantas a partir del tercer año. Esta observación advierte sobre la necesidad de monitorear el stand de plantas en el tiempo y no basar las decisiones solo en la producción inicial.
Ante este escenario, la conclusión del equipo técnico es clara: la clave del éxito productivo reside en la diversificación. Según explica Cavallero, no existe un material único, sino que la combinación de especies con características complementarias es lo que permite reducir la variabilidad entre campañas y sostener la oferta de forraje durante todo el año.
Contar con esta información generada localmente en el Chaco Semiárido permite a productores y asesores ajustar las estrategias de implantación y manejo, optimizando la inversión mediante alternativas concretas de crecimiento productivo.
