El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó la presencia del caracol gigante africano (Lissachatina fulica) en un domicilio del barrio Ciudadela, en la zona sur de San Miguel de Tucumán. El diagnóstico fue realizado por el laboratorio oficial del organismo, tras analizar una muestra recolectada luego de la notificación realizada por la Fundación Miguel Lillo.
Se trata de una de las especies invasoras más peligrosas a nivel mundial, tanto por su impacto en la salud pública como por los daños que puede generar en la producción agropecuaria. A partir de la confirmación, el Senasa indicó que continuará trabajando en conjunto con las autoridades provinciales para reforzar las tareas de control, manejo y prevención.
Se trata de una de las especies invasoras más peligrosas a nivel mundial, tanto por su impacto en la salud pública como por los daños que puede generar en la producción agropecuaria.
Riesgo para el agro
La aparición de este molusco en Tucumán enciende alertas en el sector productivo. El caracol gigante africano es altamente polífago, lo que significa que se alimenta de una gran variedad de cultivos. Puede afectar hortalizas, frutales, plantas ornamentales y viveros, generando pérdidas económicas significativas, especialmente en producciones intensivas. Además del daño directo por consumo de hojas, tallos y frutos, también contamina los cultivos con su baba y excrementos, lo que reduce la calidad comercial y puede afectar la inocuidad de los alimentos.
En zonas húmedas y cálidas -condiciones frecuentes en el norte argentino- su reproducción puede ser muy rápida, favoreciendo su dispersión. Otro punto crítico es su capacidad de actuar como vector de parásitos que afectan tanto a animales como a humanos, lo que agrega un componente sanitario a su impacto productivo.
Puede afectar hortalizas, frutales, plantas ornamentales y viveros, generando pérdidas económicas significativas, especialmente en producciones intensivas.
Desde el organismo sanitario remarcaron la importancia de la detección temprana y la acción coordinada para evitar que esta plaga se establezca y se expanda, lo que podría generar consecuencias más graves tanto para el ambiente como para la producción agropecuaria regional.
