USDA: estimaciones estables para soja y maíz con ajustes para el trigo
USDA: estimaciones estables para soja y maíz argentino, pero ajustes las reservas de trigo a la baja
El informe USDA de febrero para la campaña 2025/26 confirmó el escenario anticipado por el mercado para la agroindustria argentina, con soja y maíz sin cambios relevantes en la hoja de balance local. Sin embargo, en el caso del trigo las reservas finales se redujeron en un 28% y se elevó en 2 Mt el saldo exportable, modificando el balance y volviendo a poner el foco en la relación entre exportaciones y disponibilidad interna.
Luego de una cosecha récord y una calidad que dejó que desear, el informe del USDA de febrero para la campaña 2025/26 puso al trigo nuevamente como protagonista del sector agroindustrial argentino. A diferencia de la soja y el maíz, que no registraron cambios en el reporte, el cereal registró un ajuste relevante que modifica el equilibrio entre exportaciones y disponibilidad interna y puede tener impacto directo en el mercado doméstico.
Para la Argentina, el USDA elevó la producción de trigo a 27,8 millones de toneladas y aumentó el saldo exportable de 16 a 18 millones. Al mismo tiempo, recortó con fuerza el stock final, que quedó en 4,3 millones de toneladas, una caída cercana al 28% respecto del informe anterior. Este cambio implica un mayor compromiso de mercadería con destino externo y una menor disponibilidad para el mercado interno.
Leé también: Soja vs girasol: dos récords y una señal de alarma en la industria aceitera argentina
A nivel internacional, la producción de Estados Unidos se mantuvo estable, pero las existencias finales fueron reducidas aproximadamente a 0,7 millones de toneladas respecto del informe previo. A su vez, las exportaciones de Rusia se sostuvieron en 44 millones de toneladas, lo que mantiene una fuerte presencia del trigo del Mar Negro en el comercio global. En este sentido, se combina una oferta ajustada en algunos países con una competencia externa todavía intensa.
Para el mercado argentino, estos cambios refuerzan la sensibilidad del trigo a cualquier movimiento de la demanda internacional. Con stocks más bajos, una aceleración de embarques o una mejora en los precios externos podría trasladarse rápidamente a los precios locales, tanto para la exportación como para el consumo interno.
Otras estimaciones
En el caso de la soja, el informe mostró un escenario mucho más estable para la Argentina. Debido a que la producción fue mantenida en 48,5 millones de toneladas, sin cambios en molienda ni en exportaciones. Sin embargo, el USDA elevó la producción mundial, impulsada principalmente por Brasil, que fue ajustada al alza hasta 180 millones de toneladas, aumentando los stocks finales globales.
Para el maíz, el informe tampoco marcó cambios para la Argentina, manteniendo una producción estimada en 53 millones de toneladas y exportaciones en 37 millones. Sin embargo, en el plano internacional el USDA recortó en torno a 2,3 millones de toneladas las existencias finales de Estados Unidos y elevó sus exportaciones en aproximadamente 1,3 millones de toneladas, mientras que redujo en 1 millón de toneladas el saldo exportable de Ucrania.
El trigo fue el cultivo con los cambios más importantes, con un mayor volumen destinado a la exportación y una fuerte baja de los stocks finales, lo que deja al mercado interno con menos margen y puede influir en los precios. En soja y maíz, en cambio, la estabilidad del balance aporta previsibilidad, aunque el contexto internacional sigue marcando el rumbo. La mayor oferta de soja de Brasil aumenta la competencia y limita las subas, mientras que los recortes en maíz de Estados Unidos y Ucrania ajustan la oferta global y podrían dar algo de sostén a los precios. La evolución del comercio y de la demanda internacional será clave para que el sector agroindustrial argentino pueda tener una mirada más cara del mercado en los próximos meses.