Energía

El campo paga la cuenta energética

En el año 2013 las importaciones de combustibles y energía requirieron 11.415 millones de dólares contra exportaciones por 5252 millones, según datos oficiales difundidos por el Indec

24 Ene 2014

La causa primigenia de la devaluación instrumentada por el gobierno nacional esta semana es la escasez de divisas en un contexto de súper emisión de pesos. Buena parte de la primera mitad de ese fenómeno se explica por un creciente déficit energético combinado con pérdidas evitables de agrodivisas generadas por las políticas intervencionistas.

En el año 2013 las importaciones de combustibles y energía requirieron 11.415 millones de dólares contra exportaciones por 5252 millones, según datos oficiales difundidos por el Indec.

Es decir: el saldo energético el año pasado experimentó un déficit histórico de 6163 millones de dólares (producto del desmantelamiento de la matriz energética registrado en la última década).

En el año 2012 el saldo energético había registrado un déficit de 2384 millones de dólares. O sea que en apenas un año la cantidad de dólares necesarios para abastecernos normalmente de recursos energéticos aumentó casi un 160%.

El encargado de pagar la mayor parte de la cuenta energética fue el campo argentino: en 2013 –siempre según datos del Indec– el sector agroindustrial (incluyendo biodiesel) generó 50.588 millones de dólares versus 48.302 millones en 2012 (es decir: este año aportó 2286 millones de dólares adicionales para cubrir el bache energético).

El dato es que el campo podría haber mucho más dólares en caso de estar funcionando al 100% de su capacidad. En 2013, por ejemplo, las exportaciones de trigo y harina generaron 2449 millones de dólares menos que en el mismo período de 2012. Las ventas externas de cebada –cultivo que reemplazó al trigo en muchas áreas productivas– aportaron el año pasado apenas 168 millones de dólares más que en 2012.

En 2013 las ventas externas de biodiesel fueron 551 millones de dólares menores que en 2012, mientras que las exportaciones de aceite de soja –insumo base del biocombustible– generaron apenas 171 millones de dólares adicionales (lo que implica que, en términos de aporte de divisas, la intervención oficial del mercado de biodiesel fue un mal negocio).

Las exportaciones de aceite de girasol generaron el año pasado 333 millones de dólares menos que en 2012. Se trata de un cultivo que tiene los mismos derechos de exportación que la soja a pesar de sembrarse –cada vez menos– en regiones extra pampeanas, tener una alta incidencia del factor flete y problemas productivos graves por daños provocados por palomas.

Otros rubros agropecuarios, si bien registraron un crecimiento en 2013, se encuentran operando muy por debajo de su potencial. El ejemplo más representativo de esa realidad es el sector cárnico bovino, el cual en 2013 generó divisas por 1090 millones de dólares (98 M/u$s más que en 2012), mientras que Uruguay el año pasado –según datos oficiales del Inac– exportó carnes bovinas por 1333 millones de dólares.

El maíz es otro de los productos que podría dar un salto enorme si le quitaran la excesiva carga impositiva que lleva encima: en 2013 las exportaciones del cereal generaron 5986 millones de dólares (1283 M/u$s más que en 2012).