Manejo

Enfocar el período crítico

Ubicar en el mejor escenario posible el período crítico del cultivo requiere un trabajo puntilloso para, a partir de la caracterización del ambiente, eludir condicionantes climáticos y edáficos

La consigna es intensificar de manera sustentable. Ello requiere conocer la fisiología de los cultivos y sus limitantes. La Dra. Claudia Vega es investigadora del INTA, y concuerda en la necesidad de buscar rendimientos potenciales más altos y un aumento de la eficiencia del uso de los recursos (agua, suelo, nutrientes). Del mismo modo, el cuidado del ambiente obliga a manejar a conciencia agroquímicos y fertilizantes.

A todo esto se suma el cambio climático al que estamos siendo expuestos, en que el aumento progresivo de la temperatura deberá ser tenido en cuenta por los mejoradores, ya que los cultivos evolucionarán en condiciones ambientales distintas a las de la actualidad.

Etapa decisiva

Yendo a lo específico, el número de granos es el principal responsable del rendimiento y se establece en el lapso que va entre R3 y R5, el mismo que se conoce como período crítico (PC). En esa instancia se determina el rendimiento potencial del cultivo y es cuando la planta realiza la fijación de vainas. Es, además, el que debe ser tenido en cuenta al elegir una fecha de siembra (FS) y un grupo de madurez (GM). Se comprenderá entonces que se trata de un lapso de tiempo en el que el cultivo debe tener una buena disponibilidad hídrica y una adecuada radiación incidente.

Así, a la hora de elegir la mejor opción, juegan tanto el GM como la FS. El objetivo sería llegar a ese PC con un indicie de área foliar óptimo (3 m2 de hoja/ m2 de suelo o 15 plantas por m2), para favorecer la captación de luz, pero sobre todo ubicarlo en el momento en que la radiación incidente es más alta (enero- febrero, dependiendo de la latitud). En fechas de siembra tardías, este período cae en momentos del año donde la radiación incidente ya ha declinado y esto genera un estrés por baja radiación a nivel planta que hace que disminuya la fijación de vainas y por consiguiente el número de granos y el rendimiento del cultivo.

Agua suficiente

Otro factor por tener en cuenta es la disponibilidad hídrica del suelo a la hora de elegir la FS y el GM, sabiendo que la evapotranspiración del cultivo es de 600 mm en promedio. Es fundamental arribar al PC con una disponibilidad de agua que no genere un estrés tal en la planta que disminuya su rendimiento.

La temperatura también puede causar tensión en el cultivo durante el período crítico y es mediante la elección de la fecha de siembra que se busca el escape temporal de esos acontecimientos. De todas maneras hay casos en los que si luego de un estrés generado por estas razones las marcas térmicas disminuyen, la planta puede compensar un poco el rendimiento mediante el peso del grano, si tiene buena disponibilidad de agua.

Vía de escape

La combinación de FS y GM explica en mayor proporción que otros factores individuales las variaciones en rendimientos que puede tener el cultivo. Es importante acertar en este punto, para controlar el momento donde se desarrollará el PC, de modo de escapar de escenarios estresantes, períodos de elevada temperatura, heladas tempranas y otras posibles eventualidades (plagas, malezas y enfermedades) que podrían afectar el rendimiento potencial del cultivo.

Por cierto, en este contexto cobra valor el mejoramiento que apunta a dar vida a cultivares que se adapten a estrés hídrico mediante un uso eficiente del agua, al aumentar la biomasa producida por cantidad de agua transpirada. También variedades que cuenten con marchitamiento lento –cerrando los estomas para preservar el agua–, o baja tasa transpiratoria.

Asimismo, en esta historia cuenta el correcto uso de los suelos como mecanismo para mejorar su capacidad de retención hídrica y la disposición espacial de las plantas en el cultivo (densidad) para mejorar la utilización del agua, y porsupuesto el correcto manejo de adversidades durante el ciclo (malezas, plagas y enfermedades).